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El nuevo aeropuerto de Cuzco queda en suspenso en medio de una crisis política en Perú.

La construcción del aeropuerto de Chinchero, un proyecto largamente anhelado por los ciudadanos de Cuzco, la antigua capital del Imperio Inca, permanece suspendida por los problemas de solvencia del consorcio encargado de la obra, la constructora Kuntur Wasi. El Congreso Peruano ha decretado un pedido de interpelación contra el primer vicepresidente, Martín Vizcarra, por favorecer a la compañía, pues a juicio de la Cámara el Ministerio de Transportes y Comunicaciones —cartera que también ocupa Vizcarra— debió anular el contrato.

Su infraestructura acogerá un tránsito anual de cinco millones de personas y permitirá conexiones internacionales directas, sin depender del aeropuerto Jorge Chávez de Lima. Reemplazará al antiguo aeródromo Alejandro Velasco Astete, que está en medio de la ciudad, y ayudará a dinamizar la economía de Cuzco. El Gobierno de Ollanta Humala suscribió un contrato de concesión con el Consorcio Kuntur Wasi —integrado por la argentina Corporación América y el peruano Andino Investment Holding— para el diseño, financiación, construcción, operación y mantenimiento del aeropuerto. En 2014 se estimó que la obra demandaría una inversión de 530 millones de dólares, bajo el esquema de asociación público-privada. La terminal debía de estar concluida en 2020.

El inicio de las obras se programó para la primera mitad de 2016, pero quedó truncada por falta de presupuesto para intervenir el terreno. Por la situación financiera de Kuntur Wasi, el modelo de financiamiento gubernamental del contrato de concesión devino en insuficiente. Según las condiciones del mercado, se estimaba que la tasa de crédito debía ser de 9,5%. Pero Kuntur Wasi pretendió incluir partidas que no correspondían en el préstamo, lo que elevó la tasa a cerca del 22%.

En un intento por salvar la situación, el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski hizo una atrevida jugada. En noviembre de 2016, el ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra, anunció la firma de una adenda al contrato. Por ella, el Estado se comprometió a asumir la financiación de las obras por 265 millones de dólares. Para los críticos, la asociación público-privada pasaba a ser solo pública. Poco antes de la firma de la adenda, Patricia Benavente, presidenta del organismo regulador de la infraestructura, presentó su renuncia junto con sus gerentes.

La obra está hoy paralizada. Numerosos congresistas cuestionaron la adenda y después de realizar una auditoría, la Contraloría General afirmó haber encontrado riesgos en su puesta en práctica. Este anuncio llevó al ministro Vizcarra a asegurar que el Estado “no desembolsará un sol a Kuntur Wasi” si antes no se confirmaba la transparencia de la medida.

Pero la situación de Vizcarra se complicó esta semana, cuando el procurador anticorrupción Amado Enco decidió denunciarlo ante la Fiscalía por el delito de colusión. La denuncia está motivada porque, a juicio de la Procuraduría, la modificación del contrato es lesiva a los intereses del Estado y favorece a Kuntur Wasi. Afirma que el Ministerio debió anular el contrato, cobrar la fianza e iniciar otra licitación por los problemas de solvencia.

Todo empeoró el jueves, cuando, con 88 votos a favor, dos en contra y 19 abstenciones, el Congreso peruano aprobó un pedido de interpelación en contra de Vizcarra —quien también es el primer vicepresidente—, promovido por el partido Acción Popular (AP). Se dice que, previendo este desenlace, al que podría seguir una eventual censura, el ministro de Transportes había presentado su renuncia para no debilitar al Gobierno, pero Kuczynski no se la aceptó.

Tras el compromiso de financiación de 265 millones de dólares en noviembre de 2016, el organismo regulador de la infraestructura pública señaló que los cambios resultarían perjudiciales al Estado, que ahora asumiría el 80,7% del financiamiento total del aeropuerto. El Gobierno siguió adelante y el 3 de febrero firmó la adenda. Kuczynski llegó a viajar a Cusco para colocar la primera piedra del aeropuerto. Durante las recientes elecciones, el sur fue un bastión decisivo para su presidencia. La interrupción de la construcción de un gasoducto en la región (por denuncias de corrupción vinculados a la empresa Odebrecht) explica su empeño por sacar este proyecto.

Fuente: El País

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