Alimentos que se libran de la normativa de líquidos en el equipaje de mano.

Han pasado ya once años desde que entró en vigor la prohibición de viajar en avión con botes de más de 100 ml de líquidos en el equipaje de mano. Aunque supuestamente se trataba de una medida temporal y desde entonces se han sucedido los rumores de la retirada de esta norma gracias a la mejora en los sistemas de detección de explosivos líquidos, el caso es que ahí sigue.

En los controles de seguridad de los aeropuertos, las botellas, líquidos y alimentos que se tienen que quedar en tierra son una imagen clásica. Pero por suerte, hay algunas excepciones. Y es que, por mucho que la normativa parezca bastante clara, en realidad hay tanto margen para la interpretación que el tema de los líquidos en el control de seguridad de los aeropuertos es uno de los temas de debate y cabreo más recurrentes. ¿Qué es líquido? ¿Las salsas cuentan? ¿Y las cremas? ¿Y una lata de conservas con líquido dentro?

Pesto

Por ejemplo, cualquiera que intenta pasar con un bote de pesto de medio kilo por el control de seguridad de un aeropuerto español, se quedará sin su salsa. Pero desde hace unos días, en Génova (Italia) se puede hacer sin problemas.

Se trata de una excepción para defender un producto autóctono, condenado si no a pasar en cantidades muy pequeñas o a comprarse en las tiendas del aeropuerto. Tiene lógica, pero crea una situación un tanto surrealista. No sólo porque los productores de vino y aceite de España –por citar dos grandes ejemplos– podrían reclamar lo mismo, sino porque quien embarque en Génova con su estupendo pesto, se quedará sin él si tiene que hacer escala en otro aeropuerto y volver a pasar por seguridad.

Ensaimada y sobrasada

Pero el pesto no es la única excepción y, de hecho, dos de las más veteranas y conocidas nos traen de vuelta a España. Concretamente a las Islas Baleras, donde la ensaimada y la sobrasada protagonizaron hace ya unos años uno de los primeros debates sobre lo que se podía y no se podía llevar a bordo.

Inicialmente prohibidas por ser una crema –en el caso de la sobrasada– y por su relleno –en el caso de la ensaimada– finalmente se impuso el sentido común y un acuerdo de AENA con la Guardia Civil permitió, poco tiempo después de que comenzara la restricción, que estos dos productos volvieran a embarcar. De nuevo se trata de una excepción local, porque no hace falta ni decir que en el aeropuerto de Nueva York será más complicado explicar el tema de la sobrasada.

Queso y foie

Dejando a un lado las prohibiciones que no tienen que ver con el estado líquido o sólido del producto sino que impiden la entrada en un país con semillas o alimentos frescos, el queso es otro motivo de polémica y decisiones entre aleatorias y surrealistas. Un queso curado no entraña problemas, ¿pero qué pasa con un queso tipo crema?

En este sentido la normativa comunitaria europea es tan precisa como esto: está prohibida “cualquier sustancia de consistencia similar a la de sopas, cremas, pasta, bebidas…”. Indagando un poco más se puede encontrar una referencia directa al queso y el foie, citados como dos ejemplos de lo que no puede ir en el equipaje de mano o, mejor dicho, sólo respetando la misma normativa que otros líquidos.

¿Todos los quesos? Sólo los “blandos”, y se cita como ejemplo el queso Munster, una variedad francesa. Eso dice la normativa y no parece que haya ningún aeropuerto francés que haya creado su propia excepción como en Génova o las Baleares, aunque siempre queda el factor suerte a la hora de pasar el control. El peligro, eso sí, quedarse sin el queso y el foie.

¿Y la miel?

Al otro lado del Atlántico, la TSA –el organismo estadounidense encargado de la seguridad en los transportes– también introduce sus propios matices y normas concretas, pensando en los productos más locales. ¿Excepciones? No parece que las haya, aunque sí se menciona en la normativa que “las tartas y pasteles están sujetos a una revisión especial por parte de los agentes”.

Algo que hace pensar que una tarta rellena sí podría pasar el control, aunque mirada con lupa. ¿Y qué pasa con la mantequilla de cacahuete, auténtico símbolo de la gastronomía estadounidense al menos en el cine y la televisión? Tampoco. Incluso tiene un apartado especial dedicado a él, pero sólo para recordar que se aplica la misma normativa que con cualquier otro líquido y sólo están permitidos botes de menos de 100 mililitros.

De hecho, un artículo de hace años de ABC News explicaba con más detalle los motivos de la agencia de seguridad norteamericana para prohibir los botes grandes de mantequilla de cacahuete: su textura y color hacen de ella el escondite perfecto para subir a bordo objetos prohibidos. ¿Una pistola en un bote de mantequilla de cacahuete? Suena a película de serie B, pero esa parece la idea.

La miel es otro de esos productos un tanto polémicos. Sujeta a las mismas normas que los líquidos –aparece citada expresamente en Estados Unidos y Reino Unido, por ejemplo–, hay quienes ponen sobre la mesa una pregunta de lo más metafísica: ¿y si se enfría lo suficiente como para que se solidifique? Puede parecer una tontería, pero en realidad es una prueba más de lo aleatorio y ridículo de muchas de estas normas.

Por: Iker Morán – La Vanguardia

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