Asistente de vuelo revela cómo tener sexo en un avión.

“Cuál es el lugar más raro donde has mantenido relaciones?”. Si tal pregunta ha surgido como una broma en una reunión desinhibida entre amigos, seguro que algún aventurado habrá dado la respuesta que todo el mundo esperaba escuchar: “en un avión”.

Parece imposible que tantas personas presuman de haber llevado a cabo semejante práctica, ¿se están tirando un farol o realmente es tan fácil cumplir con la fantasía? La sola idea de hacer el amor en un lugar donde no hay espacio para la privacidad alza la libido de aquellos que prefieren los lugares públicos en vez de la intimidad de la cama. Según el diario ‘The Sun’, parece ser que, para más inri, los orgasmos a 10.000 metros de altitud son mucho más intensos, tanto porque hay un poco menos de oxígeno en el aire, como por los efectos que causa en el cerebro una presión atmosférica más baja.

Los medios se hicieron eco, recientemente, del caso de una pareja británica que se puso a mantener relaciones en un vuelo entre Manchester e Ibiza. La situación podrá sorprender por su carácter excepcional, pero los movimientos para que más y más gente tenga relaciones durante un vuelo parece que están avanzando. Baste como ejemplo el desarrollo de la aplicación ‘Wingman’, todavía en versión beta, pero que se vende ya como todo un Tinder de los aires para que los trayectos se hagan menos aburridos y en compañía.

Realidad o falsa presunción, no hay duda de que existe mucha curiosidad sobre la posibilidad de practicar sexo en una aeronave. Por dicho motivo, el medio online ‘Thrillist’ ha decidido dejar a un lado la charlatanería e investigar de verdad cómo se podría realizar esta fantasía que tantos quieren consumar. Para ello ha decidido preguntar a las personas que conocen mejor tanto los espacios en los aviones como el comportamiento de los pasajeros: el personal de cabina. Reuniendo pues, sus consejos, se ofrecen tres posibles estrategias para que nadie en el avión se entere de un posible momento de intimidad entre dos amantes pasajeros.

1. En vuelos internacionales nocturnos

Es en estos viajes donde la técnica a seguir resulta más sencilla. Los aviones que realizan trayectos transoceánicos son grandes cuatrimotores, como el Airbus A340 o el Boeing 747, que tienen baños no solo en la parte anterior y posterior, donde se encuentran también los espacios de trabajo del personal, sino en las zonas cercanas a las alas.

El primer paso a seguir es reservar los asientos lo más cerca posible de los baños que se sitúan en el centro del aeroplano. Con la llegada de la noche, las azafatas empezarán a realizar sus descansos y las luces del avión se harán también más tenues. Basta esperar a que la gente comience a adormecerse para realizar una pequeña escapada en pareja a los reservados. Parece simple, ¿no?
2. En el baño de un vuelo corto

Subimos varios puntos en el nivel de dificultad. Si tienes que viajar en los aviones típicos que las compañías utilizan para desplazarse por Europa, como un Airbus A320 o un Boeing 737, toca echarle mucho teatro.

Se recomienda iniciar una discusión fingida con la pareja. En un determinado momento, uno de los dos deberá mostrarse extremadamente enfadado, levantarse, dirigirse al baño y cerrar la puerta como si no quisiera saber nada de la otra persona. El otro deberá acudir compungido como si fuera a pedir disculpas. La persona artificialmente herida dejará entrar al otro para que la discusión continúe dentro. Es el momento para llevar a cabo el acto, aunque, eso sí, la disputa o la reconciliación deberá continuar de forma simulada con el fin de engañar a los pasajeros. Los auxiliares de vuelo aseguran que si la pelea se ejecuta en el tono justo, nadie se meterá en el espacio personal de la pareja.

3. En un vuelo corto nocturno

Este tipo de viajes son más típicos en los Estados Unidos donde es normal desplazarse de costa a costa despegando por la noche y aterrizando en el aeropuerto de destino la mañana del día siguiente. En Europa es más extraño que se den estos trayectos, aunque una causa típica para que sucedan puede ser, por ejemplo, un retraso.

Si el avión no está muy lleno y la línea de tres asientos se halla completamente disponible, se pueden levantar los reposabrazos y crear un lecho improvisado. En cuanto el servicio de catering haya terminado y las luces se vean atenuadas puedes utilizar una manta de viaje para cubriros y simular que estáis durmiendo juntos. Todo lo que ocurra debajo deberá desarrollarse con cautela. Recuerda que la gente duerme y que el sueño de los pasajeros se vuelve siempre mucho más ligero en los aviones.

Por: Gonzalo de Diego Ramos – El Confidencial

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