Las distancia entre asientos, la nueva ‘guerra’ por conquistar el mercado aéreo.

Un hombre sube al avión. Llega hasta el asiento asignado, deja su equipaje de mano y, al sentarse, sus rodillas golpean con el pasajero de enfrente. El espacio es mínimo y aún quedan horas de vuelo por recorrer. Aunque la escena es cada vez más común, podrá cambiar drásticamente ante la posible regulación de unas distancias mínimas entre asientos que deberán cumplir las aerolíneas. Si bien aún es pronto para llegar a conclusiones, algunas compañías han comenzado a adelantarse a los acontecimientos y ofrecer más espacios para los clientes de la clase turista.

Un estudio realizado en Estados Unidos evidencia que, durante las últimas décadas, el tamaño de los asientos ha menguado hasta en 10 centímetros, por lo que se ha pasado de la media de 89 centímetros registrada en los años 70 hasta los 79 centímetros actuales. Sin olvidar que, en algunas compañías, la distancia es incluso menor y alcanza los 71 centímetros. Evidentemente, las reducciones han sido proporcionales, por lo que el ancho también se ha visto afectado al pasar de los 46 centímetros de media a los 42 actuales.

Ante los evidentes resultados, un juzgado del distrito de Columbia ha instado a la Administración Federal de Aviación (FAA) norteamericana a que establezca un tamaño mínimo de asiento (‘seat peach’) en vuelos comerciales ante los posibles problemas de seguridad que acarrearía una mayor reducción. A pesar de que aún es pronto para determinar si la petición será acatada o no, desde otras instituciones internacionales se ha despertado el interés por crear una regulación internacional que sea capaz de garantizar unos mínimos a favor de la seguridad, fácil evacuación en caso de emergencia y comodidad de los viajeros.

Unas semanas antes de comenzar el controversial debate, American Airlines Group había anunciado que reduciría el espacio para las piernas en 2,5 centímetros, hasta los 76,2, en vez de los cinco centímetros planeados inicialmente en sus aeronaves del modelo Boeing 737MAX. Sin embargo, otras compañías han intentado aprovechar el momento para ‘ponerse del lado del cliente’. Ese es, por ejemplo, el caso de Ryanair, quien ha anunciado la incorporación de nuevos asientos de su gama ‘slimline’ en sus Boeing 737MAX. Una decisión que, según explican en un comunicado, ampliará la distancia para las piernas hasta los 78,74 centímetros, dos más que los 76,2 que permitían sus antiguos asientos.

La aerolínea asegura que estos 78,74 centímetros de espacio para las piernas superan a la clase turista de aerolíneas como British Airways o Lufthansa. En este sentido, marca su línea estratégica con respecto a sus competidores. No en vano, el anuncio se realiza en el marco de una lucha por aumentar no solo el número de pasajeros, sino los ingresos individuales. De ahí que un mayor espacio entre los asientos represente un valor añadido y una carta bajo la manga ante posibles regulaciones en Estados Unidos y la Unión Europea.

Las reglas del mercado aéreo están por volver a cambiar, ahora dependerá de la capacidad de adaptación y flexibilidad de las aerolíneas para garantizar su estabilidad comercial. En los asientos podrá estar la clave para conquistar posiciones dentro de un sector que, al cierre de junio, registraba un proceso de expansión tanto en el número de usuarios (7,8 por ciento más) y en la oferta (6,5 por ciento), por lo que disfruta de un nivel de ocupación del 81,9 por ciento, según datos oficiales de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo.

Fuente: Iberoeconomia

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