Esta es la aeronave con la que Boeing quiere seguir siendo ‘el señor de los cielos’.

Desde su fundación en el año 1916 hasta nuestros días la empresa americana Boeing ha sorprendido al mundo con sus creaciones aeronáuticas. Entre ellas el legendario Douglas DC3, considerado como el bimotor más emblemático y famoso del mundo, los recordados 707, 727 y el Jumbo (747), fabricados por Boeing en la última mitad del siglo pasado. A propósito del Jumbo, hay que mencionar que aunque voló por primera vez hace 48 años, este inmenso avión sigue siendo utilizado por numerosas compañías del mundo en sus versiones de pasajeros y, especialmente, de carga.

De otra parte, vale anotar que Boeing no solamente es la empresa número uno del mundo en lo que atañe a aviones vendidos, sino también una de las empresas líderes de la conquista espacial a la que ha aportado los cohetes de los programas Geminis, Mercury, Apollo y transbordadores espaciales de la Nasa.

De igual manera, es pionera en lo referente a la construcción y puesta en órbita de todo tipo de satélites, diseño y fabricación de misiles y construcción de helicópteros, entre otros rubros.

No obstante lo anterior, el ‘reinado’ comercial de aeronaves de Boeing se ha visto comprometido últimamente por las decenas de A380 facturados por su rival europea Airbus, que vende esta gigantesca versión como ‘pan caliente’.

Para responder a esta amenaza y mantener el primer lugar ocupado por décadas, la americana Boeing reveló por fin su gran secreto llamado Boeing 797, guardado celosamente por la firma americana por más de cinco años.

Aunque no está definida su fecha de entrega, por su diseño, tamaño, capacidad, prestaciones y tecnología de punta este avión diseñado por Boeing con colaboración de la Nasa será, sin duda, el futuro ‘Rey de los Cielos’.

Entre los muchos detalles que ponen a este monstruo volador un paso adelante en lo que a tecnología se refiere está su aerodinámica cabina, diseñada bajo el concepto ‘Blended Wing & Fuselage’.

Gracias a este concepto de diseño utilizado por Boeing en algunos aviones de guerra como el Bombardero B2, el Boeing 797 integra las alas tipo Delta y el tabaco en un solo cuerpo capaz de llevar en su interior a mil pasajeros a una velocidad de 1.046 kilómetros por hora, equivalente a Mach 0.88.

Si comparamos esta capacidad y velocidad con la del gigantesco Airbus A380 que tiene una capacidad para ‘solo’ 555 pasajeros y una velocidad de crucero de ‘apenas’ 912 kms/h es fácil entender porque el Boeing 797 será el obligado referente de todos los aviones comerciales que se fabricarán en los próximos 50 años y hasta más.

Para poder duplicar prácticamente la capacidad del A380 (1.000 vs 555 pasajeros) sin aumentar el tamaño alar del 797 que es apenas 90 cms más extenso que su contraparte de Airbus los ingenieros de Boeing y Nasa aprovecharon el diseño Blended Wing & Fuselage para obtener una configuración de sillas, que permite acomodar plácidamente a los mil pasajeros y 50 tripulantes en sus dos pisos, sin aumentar la longitud del fuselaje que es incluso más pequeño que el del A380.

A estas ventajas hay que agregarle algo tan importante como el bajo consumo de combustible derivado del diseño y la eficiente rata de ascenso del 797 que es 30% inferior y 33% superior, respectivamente, que la del Airbus A380 y la facilidad para utilizar las pistas de carreteo y rampas de acceso dispuestas en algunos aeropuertos del mundo (no en Colombia) para facilitar la operación del voluminoso A380.

De otra parte, es obligatorio reseñar la ausencia del alerón de cola destinado a estabilizar y hacer girar fácilmente a los aviones ‘normales’.

En el caso del Boeing 797 el trabajo de este importante elemento aerodinámico es realizado mediante la dosificación de la potencia de cada una de las tres poderosas turbinas y por el diseño de alas, que minimiza prácticamente el efecto de las turbulencias sobre los pasajeros.

Para terminar destacamos la gran autonomía de vuelo del Boeing 797, capaz de superar distancias de más de 16.000 kilómetros sin repostar combustible.

Solo queda esperar que los vuelos de prueba del Boeing 797 dejen de ser virtuales y se conviertan en toda una realidad a disposición de la humanidad.

Por: Álvaro Mejía G – El País

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