Tomar café o agua en los aviones: ¿es realmente saludable?

Los vuelos a primera hora de la mañana o nocturnos pueden ser viajes realmente agotadores. A veces la única solución para dichas circunstancias es una buena taza de té o café, para despertarnos y ayudar a sentirnos frescos después de muchas horas en el aire. Sin embargo, es posible que te lo pienses dos veces antes de pedir esta combinación de desayuno.

Una taza de té o café puede ser una gran manera de dar energía extra durante el vuelo, pero podría ser más saludable esperar hasta tocar tierra para disfrutar de teína o cafeína. Múltiples estudios e investigaciones han confirmado que el agua no embotellada que se sirve en algunos aviones tienen una dudosa salubridad.

Mientras que hay muchas aerolíneas que garantizan una buena condición de higiene, estas investigaciones han asegurado que el agua de algunos aviones podría no ser potable. En 2002 The Wall Street Journal realizó un estudio que analizaba muestras de agua de 14 aviones de 10 aerolíneas diferentes. Los investigadores descubrieron que la mayor parte del agua que se vendía como potable estaba llena de una larga lista de microbios, como la salmonela o el estafilococo.

Bacterias en los aeropuertos europeos

Según informaba el diario británico The Telegraph en 2015, otro estudio realizado por la Oficina de Salud Portuaria de Hong Kong analizó muestras de agua no embotellada de 22 aviones diferentes y tan sólo un reducido número de 8 cumplían estrictamente las normas de desinfección de los desprendedores de agua.

Finalmente, y de acuerdo con la investigación que termina de afirmar todos los estudios anteriores, un grupo de científicos del International Journal of Environmental Research and Public Health, analizaron un mínimo de 154 muestras de agua que se sirven en los aviones. Los resultados desvelaron que el agua que se almacena en los tanques apropiados de algunos aeropuertos repartidos entre Europa y Estados Unidos podrían contener una gran cantidad de bacterias. Y aunque estos microorganismos son poco nocivos, podrían perjudicar a personas con un sistema inmunológico vulnerable a este tipo de microbios.

Fuente: El Economista

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