Vuelos ‘Vintage’: Lufthansa restaura aeronaves históricas.

Aunque se considera que volar sigue siendo por excelencia la mejor forma de viajar, muchas aerolíneas ya tienen varias décadas de historia.

Una de ellas se está tomando su legado muy en serio.

La aerolínea alemana Lufthansa ha estado ocupada restaurando modelos clásicos de su antigua flota para exposiciones y experiencias.

Acaba de poner en servicio nuevamente a la aeronave más antigua de su flota, un Junkers 52, además de que está a punto de volver a poner en servicio a un Lockheed Starliner 1649-A de 1957.

Lufthansa también ha estado involucrada activamente en la recuperación de un Boeing 737 de la década de 1970, conocido como Landshut, que tiene un pasado tristemente célebre, ya que fue objeto de un secuestro.

Entonces ¿cuáles son las historias de estas ilustres y antiguas máquinas para volar?

LA TÍA JU, EL JUNKERS 52 (D-AQUI)

Antes y después de la Segunda Guerra Mundial, el Junkers 52 (también conocido como Tante Ju o Tía Ju) era el caballo de batalla de muchas aerolíneas y fuerzas aéreas de todo el mundo.

Aunque se construyeron miles, solo queda un puñado en operación y en condiciones para volar. Uno de ellos es el D-AQUI, que ha pertenecido a la flota de Lufthansa desde 1984.

Este avión en particular ha tenido todo un ciclo. Comenzó su vida útil en 1936 con Luft Hansa, la aerolínea alemana de antes de la guerra que precedió a la actual Lufthansa (aunque no hay continuidad jurídica entre ambas entidades).

Luego se transfirió a una aerolínea noruega y, tras la invasión alemana a ese país, pasó la guerra en Escandinavia, haciendo operaciones de transporte. Se retiró del servicio comercial en Noruega en 1955 y se desarmó y se envió a Ecuador por mar.

Tras varios años de servicio en la cuenca del Amazonas, un ciudadano estadounidense lo descubrió, lo compró y lo llevó a Estados Unidos. Más tarde, lo vendió a Martin Caidin, escritor del programa El hombre biónico.

Lufthansa lo compró en 1984 para conmemorar su 60º aniversario. El Ju-52 regresó a Europa tras haber hecho 16 escalas.

Una vez en Alemania, lo restauraron minuciosamente y lo volvieron a poner en servicio, en vuelos panorámicos.

La aeronave, que lleva los colores de Luft Hansa de 1936, está muy ocupada durante el verano. Entre mayo y octubre suele estar totalmente reservado para exhibiciones aéreas y para llevar a sus pasajeros a una experiencia única por los cielos de Alemania y Austria.

“No es raro que las personas mayores, que volaron en el Ju-52 cuando eran muy jóvenes, lleven a sus nietos a bordo”, explica Wolfgang Weber, portavoz de Lufthansa.

El Ju-52 pasa el invierno en las instalaciones de Lufthansa Technik en Hamburgo, en donde se lo somete a un mantenimiento intensivo. Cuidar de una aeronave tan antigua es un desafío para los equipos de mantenimiento. Las partes y las refacciones son difíciles de encontrar y, con frecuencia, tienen que fabricarse de cero.

LOCKHEED 1649A SUPER CONSTELLATION

Este fuselaje aerodinámico y estilizado, y su triple cola fácilmente reconocible, hacen de la serie Lockheed Constelation uno de los aviones comerciales más icónicos de todos los tiempos.

Tristemente para sus muchos admiradores, esta hermosa aeronave se volvió obsoleta poco después de que se estrenara porque salieron al mercado jets comerciales más veloces.

Lufthansa fue una de las pocas aerolíneas que operaban el L-1649A, conocido como Super Star, primero para servicios para pasajeros y, a partir de 1960, como aeronave de carga.

Cuando un hombre que tenía tres aviones de este tipo los puso a subasta en Estados Unidos, en 2008, Lufthansa se apresuró a ganarlos.

“Cuando compramos las aeronaves pensamos que era una buena oportunidad para recuperar parte de nuestro legado”, explicó Weber. “Pensamos que sería cuestión de unos meses, que enviaríamos a algunos de nuestros técnicos, que harían las reparaciones necesarias y que lo volarían de vuelta a Europa. Pero al final, se necesitó mucho más trabajo”. Tanto, que Lufthansa construyó un hangar nuevo en el aeropuerto de Auburn-Lewinston, en la zona rural de Maine, Estados Unidos, en donde dos de los aviones habían permanecido durante varios años. El tercer avión estaba en Florida.

“Esto no era únicamente una labor de reparación. De hecho, estamos reconstruyendo estas aeronaves”, agregó Weber.

Dos de las aeronaves se usaron para sacar las partes y las refacciones para el único que servirá para volar: La estrella del Tigris, que se entregó a TWA en 1957 con la matrícula N7316C, misma que conserva desde entonces.

Se está reemplazando más del 90% de los componentes y materiales en un proceso que lleva ya más de una década.

La aeronave lucirá exactamente igual por fuera, pero prácticamente todos los elementos interiores se han desmontado y reemplazado en un momento dado. Aunque la intención es que la cabina recree la apariencia que tenía en la década de 1950, se agregaron elementos ergonómicos modernos para asegurar la comodidad de los pasajeros.

La aeronave también cuenta con equipo moderno de aviónica y una cabina de vanguardia, con lo que la aeronave analógica se volvió totalmente digital. El Super Star también cuenta con todos los elementos necesarios para cumplir los estándares modernos de seguridad.

Debido a que fue necesario obtener la aprobación para todas estas modificaciones, el proyecto, a cargo de Lufthansa Super Star gGmbH (una subsidiaria de Lufthansa), se prolongó.

La estructura principal se terminó en 2016, pero todavía no está clara la fecha de terminación y de puesta en servicio.

“A diferencia del Ju-52, el Super Star es un avión de largo alcance. No tendría lógica que operara solamente en vuelos cortos como el Junkers”, señaló Weber.

¿Con esto se podría suponer que se usará para experiencias de lujo en vuelos de largo alcance? ¿Algo así como un Expreso de Oriente en el aire? “Tal vez, aún no se decide nada”, respondió Weber.

EL LANDSHUT VUELVE A CASA

Como si los técnicos de Lufthansa no tuvieran trabajo suficiente con estas dos aeronaves, otra aeronave histórica relacionada con la aerolínea alemana acaparó los titulares este año.

El Boeing 737-200 Landshut (D-ABCE) fue el centro de atención hace 40 años, cuando un grupo que exigía la liberación de los líderes de la Fracción del Ejército Rojo en Alemania lo secuestró poco después de haber despegado de Mallorca.

Tras una odisea de seis días y escalas en seis aeropuertos de Europa y Medio Oriente, así como del asesinato del capitán, las fuerzas especiales alemanas tomaron por asalto el Landshut en Mogadiscio, Somalia. Se liberó a los 86 rehenes, tres de los secuestradores murieron y otro resultó herido durante el operativo.

Lufthansa vendió el Landshut en 1985. Tras prestar servicio a varias aerolíneas, lo sacaron de servicio en el aeropuerto de Fortaleza, Brasil, en 2008.

El gobierno alemán lo compró en 2017 y se puso en marcha una compleja operación logística para transportarlo de vuelta a Alemania. Los especialistas de Lufthansa Technik viajaron a Brasil para desmantelar la aeronave y metieron las partes en un Antonov gigante de carga y en un Ilyushin 76.

Una vez de vuelta en casa, lo volvieron a armar en el museo Dornier de Friedrichshafen, en donde lo restaurarán totalmente y lo exhibirán con los colores que portaba Lufthansa en 1977.

Aunque no se espera que el Landshut vuelva a remontar el vuelo, es una reliquia más de la historia de la aviación comercial alemana que vuelve a la vida.

Por: Miquel Ros – Expansión

Foto: Deutsche Lufthansa Berlin-Stiftung

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