16 lugares para ver los únicos 18 aviones Concorde que aún existen.

Da la sensación de que está despegando. Puede verse desde las calles de rodaje próximas a la T3 del aeropuerto de Roissy y también desde una de las carreteras de acceso al principal aeropuerto de París. Se trata de Concorde con los colores de Air France que se ha instalado sobre unos pilares de forma que su morro apunta al cielo y parece que esté virando ligeramente a la derecha, dándole una curiosa sensación de movimiento.

A modo de recuerdo de los tiempos supersónicos de Air France en el aeropuerto Charles de Gaulle, entre 1976 y 2003: una pieza de museo, como los 18 Concorde supervivientes que están repartidos entre museos y aeropuertos de Europa y América ¿Qué ha sido de ellos?

El Concorde tuvo más nombre que rentabilidad y más fama que éxito comercial: el programa de avión comercial supersónico franco-británico a pesar que originalmente todo apuntaba a que iba a ser el avión del futuro: ocho compañías norteamericanas lo reservaron: TWA, Air Canada, Pan Am, Continental, American Airlines y United se unieron a Eastern y Braniff. También lo encargó la china CAAC, la libanesa MEA, la japonesa JAL y la Australiana Qantas.

Air India e Iran Air también firmaron cartas de intenciones para tener al Concorde en sus flotas y en Europa, la alemana Lufthansa, la belga Sabena junto a British Airways y Air France fueron las que se interesaron en el aparato.

La crisis del petróleo junto a las presiones político-comerciales de Estados Unidos, que canceló su programa supersónico propio convirtió al proyecto Concorde en un fracaso comercial. Elegante en las formas, glamouroso en el estilo, pero un fracaso sin paliativos, compensado por lo tecnológico, que fue una de las bases de la creación de Airbus.

Finalmente solo se construyeron 20 unidades: dos prototipos, dos de pre-producción, para desarrollo tecnológico del aparato y 16 que volaron comercialmente.

El prototipo 001 voló de 1969 a 1973. Desde su retirada está expuesto en el museo del Aire y del Espacio de Le Bourget, al noroeste de París. Allí comparte espacio bajo un mismo techo con uno de los que volaron para Air France: en numero de serie 213, que se matriculó como F-BTSD y estuvo volando para la compañía 25 años.

Ambos pueden visitarse gratuitamente, aunque el acceso al interior de los aparatos tiene un peaje que justifica el mantenimiento de ambos aviones en el museo, un peaje al que pocos renuncian.

El prototipo 002 voló de 1969 a 1976. Actualmente está en el Fleet Air Museum , considerado como el principal centro de Europa dedicado a la aviación naval. No es extraño, pues está instalado junto a una base aeronaval de la Royal Navy donde operan seis escuadrones de helicópteros y varios escuadrones de entrenamiento de aviadores militares.

Ese Concorde es fácilmente distinguible por su morro cerrado. Está en un gran hangar, rodeado de otros aparatos militares e históricos. Es frecuente que el espacio bajo las alas del avión se use para eventos y celebraciones por su singularidad.

El avión 101 fue un Concorde de pre-serie, ensamblado en Reino Unido. Voló hasta 1977 y está actualmente expuesto en el museo Imperial de la Guerra de Duxford al sur de la ciudad de Cambridge y junto a un aeródromo. A su alrededor e incluso colgando del techo, hay una interesantísima colección de aviones civiles, militares y comerciales sobre todo de tiempos de postguerra.

El avión 102 de pre-serie voló de 1973 a 1976. Era uno de los aviones de desarrollo francés con la peculiaridad de que por su lado izquierdo lleva los antiguos colores de Air France y por el derecho los de British Airways. Está desde hace varias décadas en el museo Delta, junto al aeropuerto de París-Orly, conservado en el exterior, lo que hace que su estado de conservación no sea el óptimo y que incluso haya sido pintado con grafitis en varias ocasiones.

El museo que solo abre un par de días por semana, está consagrado al ala delta y ha quedado encajonado dentro de un desarrollo urbanístico al sur de Orly y está por ver si con los escasos recursos que dispone tendrá continuidad. Sin asientos, el interior del avión sirve como sala de exposiciones de fotografía. De momento, los otros aviones que exponía junto al Concorde, un Caravelle y un Mercure, han sido retirados del lugar.

Dos de los aparatos que ya fueron de producción, los números 201 y 209 están en Aeroscopia , un interesante museo de aire muy moderno, junto a las pistas del aeropuerto de Toulouse Blagnac, consagrado, sobre todo a las aeronaves que se han construido en la zona.

Uno de los Concorde está aparcado bajo techo, pintado con los colores genéricos del fabricante, mientras que el que está en el exterior y recibe a los visitantes lleva los antiguos colores corporativos de Air France y está aparcado junto a un Caravelle de Air Inter y un prototipo del A400M, el avión de transporte militar creado por Airbus.

El Concorde número de serie 202 voló desde 1974 a 1981 con los colores de British Airways y fue cedido al museo Brooklands , situado al oeste de Londres y sur del aeropuerto de Heathrow. Instalado en un gran jardín a la intemperie, el supersónico está rodeado de otras viejas glorias de la aviación británica.

El avión tiene tres zonas diferenciadas: la cabina de vuelo, mantenida en perfecto estado, una parte de la zona de pasaje con los asientos originales y una segunda zona del fuselaje despojada de butacas, que sirve de espacio expositivo sobre la historia del modelo.

También en Reino Unido, concretamente junto al aeropuerto de Manchester , se mantiene el Concorde 204, que llevó la matricula G-BOAC. El avión llegó en vuelo en 2003, poco después de retirarse del servicio comercial y, posteriormente, se construyo un espacio expositivo específico para acogerlo, junto a un parque que es usado como un atractivo mirador sobre las pistas de vuelo.

Otro de los Concorde de British Airways, el número de serie 208, está en el aeropuerto de Londres-Heathrow. Es uno de los que la aerolínea donó a la instalación que acogió todos sus vuelos supersónicos. Inicialmente tuvo un lugar simular al dedicado en Paris-Charles de Gaulle, aunque para aprovechar ese espacio se acabó moviendo hasta una zona de mantenimiento, en espera de encontrarle una ubicación digna.

Actualmente se puede ver con claridad, aunque no visitar, cuando se aterriza en Heathrow por la pista 27L, pues está aparcado en esa zona.

Por su lado, el numero 206, que voló con base en Londres entre 1975 y 2000 fue cedido al museo Nacional del Vuelo de Escocia, miembro de una red escocesa de espacios museísticos que incluye el de la guerra, el de la vida rural o el de historia escocesa.

El Concorde ahora con base en Edimburgo está en perfecto estado de revista, y su visita reproduce todos los pasos que se daban en un vuelo real entre Londres y Nueva York.

El último Concorde que se quedó en territorio británico fue el número de serie 216, con matrícula G-BOAF y que en Bristol, Inglaterra. Es una de las estrellas en el centro aeronáutico de Bristol y hace unos meses se ha instalado en un nuevo edificio, donde luce merecidamente como lo que es: un hito de la tecnología y el diseño en un espacio diáfano que permite admirarlo desde todas las perspectivas posibles y sobre el que se proyectan diferentes mensajes, luces y colores.

Dos Concordes acabaron sus días en la costa este de Estados Unidos, uno, que mantiene los colores de British está en Manhattan, junto al río Hudson y en un lugar muy curioso: en el muelle en el que está amarrado en portaaviones Intrepid, actualmente usado como museo de la aeronautica y astronautica.

Allí se exhibe una interesantísima colección de aviones, helicópteros e incluso uno de los Transbordadores espaciales de la NASA. La visita merece la pena para pasar una mañana entera repasando historia de todo lo que ha volado y tener la poco frecuente ocasión de visitar a la vez un portaeronaves convertido en museo flotante.

El otro aparato era de la flota de Air France y ahora gracias a la cesión de la aerolínea francesa forma parte de la nutrida colección de aeronaves del museo Smithsonian . En este caso no está en el Mall de Washington, donde hay un buen numero de aeronaves, sino en una ampliación dedicada a los grandes aparatos junto al aeropuerto de Dulles.

El tercer Concorde que voló a Estados Unidos en Seattle, en el museo del vuelo, junto al Boeing field. Es un antiguo aparato de British Airways que ha acabado engrosando una interesante colección de aviones en el mismo lugar donde buena parte de los aparatos “made in USA” son ensamblados y realizan sus vuelos de prueba.

El Concorde que acabó en el destino más exótico fue el matriculado como G-BOAE de British y que estuvo en la flota hasta 2003, realizando su último vuelo real hasta la isla de Barbados, en el Caribe. No fue casual, sino una petición del gobierno de este pequeño país, que se convirtió un destino de turismo de alto poder adquisitivo para británicos que volaban hasta Bridgetown con el avión supersónico.

Desde hace casi 15 años, junto a la terminal del aeropuerto Grantley Adams, existe la Concorde Experience, un hangar dedicado en exclusiva al mundo de este avión con una unidad real como mayor atractivo.

De vuelta a Europa, uno de los museos más interesantes donde se conserva uno de los 18 Concordes que han llegado a 2018 es el Sinsheim Auto & Technik Museum , al norte de la ciudad de Stuttgart, Alemania.

Lo singular de este lugar es que el avión parece exhibido por partida doble, aunque para los conocedores del mundo aeronáutico está claro lo que los responsables del museo han logrado: comparar la apuesta europea y soviética por los vuelos comerciales supersónicos, situando en el mismo lugar al Tupolev 144 y al Aerospatiale/Bac Concorde.

La historia del Concorde se detuvo en 2003, aunque continúa viva en todos los museos y espacios expositivos que rinden homenaje al que probablemente sea el avión comercial mas famoso de la historia, con permiso quizá del jumbo y del DC-3.

Los dos aparatos restantes hasta llegar a los 20 tuvieron diferente suerte: uno es el que despegando de París acabó estrellándose cerca del aeropuerto Charles de Gaulle en 2000 y otro, de British, fue aprovechado como fuente de piezas para la flota en vuelo y después desguazado y subastado en piezas.

Por: La Vanguardia

Foto: A Sutanto

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