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La construcción del nuevo aeropuerto de Berlín sufre un nuevo revés.

La dirección del futuro aeropuerto de Berlín, un proyecto malogrado que debería inaugurarse en el segundo semestre de 2017, con seis años de retraso, asumió hoy como un nuevo revés la quiebra de la filial alemana de Imtech, una de las mayores empresas que trabajan en las instalaciones.
El presidente de la compañía aeroportuaria de Berlín y Brandeburgo, Karsten Mühlenfeld, informó de que se ha creado un grupo de trabajo con expertos de diversas áreas para analizar el impacto que la quiebra puede tener en los trabajos del nuevo aeródromo, que debe sustituir a los que operan en la actualidad en la capital, Tegel y Schönefeld.
“En nuestra opinión está claro que el proceso de insolvencia repercutirá en nuestra planificación, que prevé que las obras de construcción acaben en marzo de 2016”, reconoció Mühlefeld sobre la quiebra de Imtech, encargada de las instalaciones eléctricas, sanitarias y de calefacción y aire acondicionado.
El vicepresidente del consejo de vigilancia, Rainer Bretschneider, abogó por hacer todo lo posible para evitar nuevos retrasos, pero el presidente de la comisión parlamentaria que investiga las obras en el Parlamento berlinés, Martin Delius, dudó de que tenga éxito.
A su juicio, la suspensión de pagos que presentó ayer Imtech amenaza seriamente la fecha de apertura del nuevo aeropuerto, que llevará el nombre de Billy Brandt.
El pasado diciembre el consejo de vigilancia del nuevo aeropuerto de la capital alemana decidió avanzar una posible fecha para la apertura de las instalaciones: el segundo semestre de 2017.
El anuncio estuvo rodeado de gran expectación, ya que la inauguración del nuevo aeropuerto se ha cancelado hasta en cuatro ocasiones al detectarse sucesivos problemas en la planificación de las obras y en la construcción.
En aquella reunión de diciembre se llegó incluso a debatir la posibilidad de ampliar las instalaciones previstas en la planificación original, diseñada para acoger a 27 millones de pasajeros anuales, ya que los dos aeropuertos operativos en Berlín y a los que debe reemplazar -Tegel y Schönefeld- superarán este año ya 28 millones.
La interminable y costosa construcción del aeropuerto de la capital fue una de las principales pesadillas del exalcalde Klaus Wowereit, quien dejó el cargo en 2014 tras trece años dirigiendo Berlín.
Las obras comenzaron en 2006, pero ya en 2010 se descartó la fecha prevista inicialmente para su apertura -octubre de 2011- y se fijó un nuevo calendario, según el cual comenzaría a funcionar el 3 de junio de 2012.
Organizada la ceremonia de inauguración y con aviones programados para aterrizar en sus pistas, un día antes de la fecha programada se anunció que la apertura se aplazaba de forma indefinida al detectarse, entre otros problemas, que no se cumplían las normas de protección contra incendios.
A los problemas técnicos se fueron sumando diversos escándalos políticos y administrativos, que estudia la comisión de investigación, y ahora añade ahora la quiebra de Imtech.