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Así es el recorrido de un estornudo en un avión.

Un simple estornudo puede contagiar sin pretenderlo a todo el que se encuentre en el mismo avión. O por lo menos, así era hasta ahora, puesto que un estudiante de tan solo 17 años de edad, llamado Raymond Wang, ha inventado un sistema para evitar el contagio de enfermedades en los aviones y la expansión de las bacterias en los mismos, consistente en una pantalla de aire imperceptible situada cerca de cada pasajero.
Pero antes de llegar a esta idea, este joven científico estuvo estudiando meticulosamente la forma en la que estas bacterias se extienden dentro de un avión (concretamente en los modelos Boeing 737 y A320). Las conclusiones extraídas de este estudio demuestran que un estornudo puede llegar a ser el causante de un importante contagio, dentro de un aeroplano, a pesar de que el sistema de ventilación de estos aparatos elimina el 99,97% de los microbios.
Para llevar a cabo este estudio, Wang realizó una simulación en la que podemos ver cómo las partículas procedentes de un estornudo son desplazadas hacia arriba por el sistema de ventilación, para después extenderse por los laterales del autor del estornudo. Las personas que se encuentran en la parte posterior son las que acaban recibiendo el impacto del virus propagado. Finalmente, las bacterias se dispersan por el resto del aparato.
Ante estos resultados, Wang decidió idear una forma de evitar el contagio. “Me dije ¿Por qué nadie está haciendo nada relacionado con esto? Tan solo me encontré con una investigación anterior muy limitada para modelar el flujo de aire, pero que no ofrecía soluciones razonables”, explica este joven visionario.
De esta forma, Wang llevó a cabo este sistema de circulación de aire que consigue aislar a cada pasajero, impidiendo que los gérmenes se propaguen por todo el avión. Se trata de un proyecto que ha convencido a los jueces de la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería, que le han ofrecido 75.000 dólares por su curiosa idea.