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El futuro del mítico Boeing 747 está en manos de una empresa rusa.

El tiempo se agota para el clásico Jumbo 747, el avión fabricado por Boeing que en los años 70 convirtió el transporte aéreo en un medio para las masas. Este mítico avión ha caído en desgracia entre las compañías de transporte, que prefieren los aparatos con un par de motores que son capaces de volar más rápido, más lejos… más barato.
Tampoco el modelo de carga ha permitido al 747 levantar cabeza, tras ocho años de caída ininterrumpida en el mercado de transporte de mercancías por vía aérea.
El futuro de este modelo, en tiempos el avión de pasajeros más grande del planeta, parecía pasar así por una muerte lenta y agónica… hasta que una firma rusa se cruzó en el camino de Boeing.
Esta empresa, especializada en el transporte de cargas por vía aérea, está valorando la posibilidad de comprar 18 aparatos a lo largo de los próximos años. Para Boeing, no es exactamente una mala noticia. Ni una buena.
Con una cartera de pedidos del 747 que termina a mediados de 2017 (en términos del mercado, eso es casi como decir “pasado mañana”), la fabricante estadounidense ya estaba considerando la posibilidad de cerrar la línea de producción de jumbos.
Y ahora la demanda de la compañía rusa AirBridgeCargo le obliga a decidir entre matar la producción del 747, o alargarla un poco más aprovechando ese pedido de 18 aeronaves y esperar a que el mercado internacional de mercancías rebote.
“La cuestión es: ¿Pueden conseguir los suficientes pedidos en los próximos cinco años como para mantener la línea de producción abierta?”, se pregunta George Dimitroff, jefe de valoraciones de la firma Ascend Worldwide, que explica que “si la cierran, no habrá nada que la reemplace”.