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Desde este viernes, el metro de Barcelona llegará hasta el aeropuerto del Prat.

El ansiado metro al aeropuerto, una de las reivindicaciones históricas de Barcelona, será a partir del viernes una realidad. Tras años de obras y una gran inversión, se inaugura el flamante tramo sur de la L-9, que unirá la estación de Zona Universitària, en el distrito de Les Corts, con las terminales T-1 y T-2 de El Prat. Será un estreno a bombo y platillo en el que estarán presentes el ‘president’ Carles Puigdemont, el ‘conseller’ Josep Rull, las alcaldesas Ada Colau (Barcelona) y Núria Marín (L’Hospitalet), así como el primer edil de El Prat, Lluís Tejedor.
El nuevo metro mejorará considerablemente la movilidad en el área metropolitana, conectará los tres municipios mencionados y facilitará el acceso a instalaciones tan importantes como la Ciutat de la Justícia, Mercabarna y la Fira 2 de L’Hospitalet, además de las dos terminales aeroportuarias. La mejora en transporte urbano deberá completarse con la construcción del ramal de la L-10 que llegará a los polígonos de la Zona Franca y, en un futuro a largo plazo, la conexión del tronco central que unirá los ramales norte y sur de la L-9.
Pero la nueva línea que el viernes abre sus puertas también nace con la duda de si será realmente una alternativa competitiva para acceder al aeropuerto debido a su trazado sinuoso, y con algunas críticas ciudadanas por la penalización que hace de la tarjeta T-10, el abono más utilizado en el transporte público del área metropolitana y que no se podrá emplear para llevar a cabo ese desplazamiento.
Hoy es el estreno oficial de la línea, pero su primera prueba de fuego será dentro de diez días, cuando se celebre el Mobile Word Congress, entre el 22 y el 25 de febrero. Unas fechas en las que los trabajadores del Metro han convocado dos días de huelga para presionar en la negociación del convenio colectivo.
FUTURA CIRCUNVALACIÓN
El nuevo tramo de metro es el llamado L-9 Sud de la línea inacabada que circunvalará Barcelona desde Santa Coloma de Gramenet hasta el aeropuerto de El Prat. El nuevo recorrido tiene un trayecto de 19,6 kilómetros entre Zona Universitària y la terminal T-1, que se recorrerá, según las previsiones, en 32 minutos. Dispone de 15 estaciones y está previsto abrir en el futuro tres más en el Camp Nou, La Ribera y la terminal de carga del aeropuerto. En Zona Universitària, uno de los extremos de la L-9 Sud, existe correspondencia con la L-3. Los otros enlaces están en las estaciones de Collblanc (L-5), Torrassa (L-1), Europa-Fira (Ferrocarrils) y El Prat Estació (Rodalies).
La línea estará en funcionamiento desde las 5 de la mañana a las 12 de la noche, los días laborables; hasta las dos de la madrugada los viernes y las vigilias de festivos; y de forma continuada los sábados. Con una inversión de 2.899 millones de euros, es una de las infraestructuras más importantes que se han hecho en Catalunya durante la última década. Unido al tramo de la L-9 Nord y el ramal de la L-10 a Gorg (Badalona), el proyecto cuenta ya con 31 kilómetros de recorrido y 31 estaciones. Con el nuevo tramo, la red de metro barcelonesa dispone de 122 kilómetros de trazado, el 25% del cual es de funcionamiento automático (sin conductor), como el que se inaugura hoy.
UN BILLETE DE 4,5 EUROS
Para desplazarse hasta el aeropuerto será necesario adquirir un billete que costará 4,5 euros. 2,15 euros corresponden al precio del billete sencillo, mientras que los 2,35 euros restantes son un recargo para acceder a las terminales. Los usuarios que se desplacen hasta la última estación del municipio de El Prat (Mas Blau), antes del aeropuerto, no tendrán que pagarlo. Los pasajeros que dispongan de abonos sociales o títulos multiviaje como la tarjeta T-Dia, T-Mes, T-Trimestre, T-50/30 y T-70/30, entre otras, podrán utilizarlas sin necesidad de pagar nada más.
Una ventaja que no se aplica a la T-10, el abono más utilizado (supone la mitad de las validaciones del metro). Ese título no se podrá emplear para ir hasta el aeropuerto y tampoco servirá para descontar una parte del coste del trayecto. Una penalización que contrasta con las posibilidades que ofrece actualmente el servicio de Rodalies. Gracias a la integración tarifaria, con una sola validación de la T-10 sí se puede utilizar el metro o el autobús y los trenes de Renfe para llegar a las terminales, con un coste por viaje que no llega a un euro.