¿Llegó a su fin la era dorada de las aerolíneas en los Estados Unidos?

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Los transportistas de pasajeros estadounidenses han descubierto que es cada vez menos rentable operar una línea aérea.

Si bien las ganancias del verano fueron buenas y la demanda de viajes sigue siendo sólida, varias aerolíneas enfrentan facturas más altas debido a una variedad de factores: contratos laborales, proyectos de renovación de aeropuertos, gastos tecnológicos y actualizaciones en la flota. El aumento de los gastos se extiende hasta 2018 y amenaza con echar a perder los mayores ingresos, del mismo modo que los ejecutivos se preguntan cómo mantendrán los precios durante las vacaciones.

Tengamos en cuenta la ausencia del habitual culpable de estos asuntos: el combustible. Si bien es más caro hoy en comparación con el 2016, los gastos en combustible representan aproximadamente la misma carga para todos los transportistas. Esa es una de las razones por la que los inversores generalmente excluyen el combustible de la medida de gasto estándar de la industria: costo por asiento disponible cada milla.

El verdadero problema que causa angustia en los inversores es cuánto aumentarán los costos de los combustibles en 2018. A partir de abril, los cuatro principales actores de la industria operaban bajo nuevos contratos con sus pilotos y asistentes de vuelo.

Los mayores gastantos de estos pactos fueron vistos como un gran evento para 2017, dijo Joseph DeNardi, un analista de acciones en Stifel. “Creo que la expectativa era que una vez terminara el año, donde los costos son elevados, la tendencia debería mejorar en 2018”. Pero no ha sido el caso, un hecho que DeNardi calificó como una “decepción” para Wall Street.

“Los operadores todavía tienen costos muy altos, y la consolidación realmente no mejoró la estructura de costos”.

Los costos más altos dificultan la capacidad de las aerolíneas para aumentar las ganancias, incluso si los costos de combustible se mantienen estables y los ingresos de los pasajeros se recuperan por los precios más altos de los boletos.

Los inversores eliminaron el 12% de las acciones de United Continental el 19 de octubre, en parte porque los ejecutivos se negaron a ofrecer ideas sobre el costo de la compañías o las perspectivas de crecimiento para 2018.

“Estamos en el medio de todo esto”, manifestó el presidente ejecutivo de United, Óscar Muñoz, en su llamada telefónica con analistas, explicando que su equipo tomó un “enfoque muy diferente” a su planificación para 2018 y que necesitaba más paciencia de parte de los inversores.

United Airlines cayó después de que su CEO dejó a Wall Street en escepticismo ante el cambio de tendencia en los Estados Unidos. Alaska Air, JetBlue Airways y Southwest Airlines enfrentan grandes presiones en sus costos para 2018. Las cinco operadores gestionan de cerca su crecimiento en capacidad y expresaron optimismo respecto a que la guerra de precios llegue a su fin.

Sin embargo, el índice S&P Airlines de cinco de los principales operadores ha disminuido casi 9% desde el 12 de octubre, cuando Delta Airlines dio inicio a la última ronda de informes trimestrales. El índice se dirige a su segundo año de inactividad de los últimos tres.

“La realidad es que los transportistas tienen aún costos muy altos, y la consolidación realmente no mejoró la estructura de costos”, dijo el gerente general de Spirit Airlines, Bob Fornaro, el 26 de octubre en un reporte de resultados trimestrales. “Mejoraron las redes, pero los costos van en aumento”. Por su parte, Spirit enfrenta más gastos de compensación para sus 1.500 pilotos, que han negociado un nuevo contrato durante más de dos años. Las acciones de Spirit han caído 36% este año.

JetBlue se encuentra en la misma posición, mientras que Alaska Air está en arbitraje con sus pilotos, dado que busca un contrato colectivo para cubrir grupos de trabajo tanto en Alaska como en su nueva marca Virgin. La aerolínea con sede en Seattle también ha tenido problemas en 2017 para encontrar suficientes pilotos para su aerolínea regional, Horizon Air, lo que le ha llevado a una reducción de vuelos.

“En una industria que le quitaba tanto a sus empleados, una vez que se ganan miles de millones de dólares en ganancias netas tendrían que devolver parte de eso”, observó Seth Kaplan, director gerente de la publicación especializada Airline Weekly.

Más allá del trabajo, gran parte de este gasto es específico de Alaska, que está sumida en una costosa agonía tras su fusión con Virgin America; Southwest busca la certificación de los Estados Unidos para empezar a volar sus Boeing 737 a Hawai; y United intenta realizar una revisión tecnológica de su administración de ingresos, al tiempo que vuela jets regionales adicionales de alto costo y 50 asientos para alimentar sus centros.

Las principales renovaciones del aeropuerto también se han llevado a cabo en todo el país, incluidos grandes proyectos en Nueva Orleans, Los Ángeles, Orlando, Nueva York y Seattle. Dichas inversiones se traducen en mayores costos para las aerolíneas y los pasajeros.

“Se ha vuelto evidente para la mayoría de los transportistas que el control de costos es más difícil dado que la inflación está pasando factura”, comentó el analista de Morgan Stanley, Rajeev Lalwani en una nota el viernes. Los costos unitarios, excluyendo el combustible, probablemente subirán de 1 a 2 puntos en 2018, frente a las expectativas de un aumento de hasta 1%.

En un intento por recortar gastos generales, American, la aerolínea más grande del mundo, lanzó una iniciativa llamada Project One para exprimir 1.000 millones de dólares (861 millones de euros) de sus operaciones para 2021, incluido un esperado de 200 millones de dólares (172,2 millones de euros) para 2018. “Recién comenzamos con estas iniciativas”, señaló el director financiero, Derek Kerr, a los analistas la semana pasada.

El desempeño financiero de las aerolíneas muestra que la industria es intensamente competitiva y menos capaz de transferir costos más altos a los consumidores, apuntó John Heimlich, economista jefe de Airlines for America, el grupo comercial de la industria. “El hecho de que los costos están superando los ingresos y los márgenes van en declive habla de un entorno de precios flexibles y sirve como un fuerte indicador de que el mercado funciona”, escribió mediante un correo electrónico.

En gran medida, las líneas aéreas piden a los inversores que tengan fe en que los ingresos pueden superar cualquier expansión de los costos, pero en un período en el que algunas tarifas han bajado a 10 dólares, eso podría ser demasiado pedir.

“Creo que tal vez haya algo de reconocimiento de los inversores de que pueden controlar sus costos más que sus ingresos”, expresó Kaplan. “Pero el ambiente laboral es lo que es”.

Justin Bachman para Bloomberg