Michael O’Leary, CEO de Ryanair, se disculpa por burlarse de sus pilotos.

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Michael O’Leary, el polémico director ejecutivo de Ryanair, ha pedido disculpas a sus pilotos por las burlas vertidas hacia ellos durante la última reunión anual de la empresa hace tan sólo una semana en un claro intento por atajar la crisis en la que se está viendo envuelta la compañía.

La aerolínea, que ha tenido que cancelar más de 700.000 reservas hasta marzo de 2018 por la mala planificación en la fuga de personal, intentó por medio de pagas extra y de bonos que sus pilotos renunciaran a parte de sus vacaciones para poder capear el temporal. Ante la negativa de muchos de ellos, que alegaron que la fatiga podría interferir con sus capacidades de pilotaje y por tanto que se podría poner en peligro la seguridad de los pasajes, el irlandés no dudó en acusarles de tenerse «en muy alta estima» y de estar «llenos de autobombo»:

«Desafío a cualquier piloto a explicar por qué se trata de un trabajo difícil o por qué dicen que trabajan más de la cuenta; tampoco me explico cómo alguien que por ley sólo puede volar 18 horas a la semana puede decir que sufre de fatiga».

Una semana después, por medio de una carta, O’Leary ha querido disculpar sus palabras alegando que se refería «a los pilotos de aerolíneas de la competencia y sus sindicatos», porque él siente «el máximo respeto y admiración por el equipo de pilotos de Ryanair».

«Nos preocupa el mensaje que se le está dando a los pilotos y el efecto que tienen ese tipo de técnicas de dirección en la seguridad», critica Brian Strutton, secretario general de la Asociación Británica de Pilotos de Aerolínea. «Tienen derecho a decir cuándo sienten fatiga porque puede interferir en sus capacidades de pilotaje. Ryanair parece estar diciéndole a sus pilotos que si lo hacen es por culpa suya».

De hecho no es cierto que los pilotos trabajen sólo 18 horas a la semana, sino que por ley tan sólo pueden volar 100 horas en 28 días además de tener limitada su jornada laboral, que incluye otras obligaciones, a 60 horas semanales. «Está mal dejar caer que si están cansados es por lo que hagan fuera del trabajo», recriminan desde Balpa.

La carta, además, aprovechaba para ofrecer una serie de mejoras contractuales a los pilotos en forma de subidas de sueldo, primas por antigüedad, mejoras en los horarios y compensaciones hacia aquellos pilotos obligados a trabajar fuera de sus bases.

Pero, eso sí, también incluía una serie de advertencias hacia todos aquellos que estuvieran pensando emprender el camino hacia otras compañías como Norwegian, hacia donde ya se supone que se han marchado más de un centenar de ellos. Algo que se hizo por medio de un gráfico adjunto a la misiva en el que se detallaba la evolución de la cotización de la compañía ‘low cost’ noruega en un intento por sacar músculo corporativo.

Eso sí, las disculpas de O’Leary también llegaron acompañadas de más amenazas cuando, tras reconocer que sabía del enfado de sus pilotos, les recordó que no podían adherirse a ningún órgano sindical. De hecho también aprovechó para hacerles ver que la aerolínea únicamente negociaría con los Comités de Representación del Empleado, impuestos por la compañía y segmentados por bases, y avisó a cada piloto de las consecuencias de no seguir los cauces preestablecidos: «Tú y tus compañeros sufriréis si los ignoráis».

Por: Alberto Muñoz – El Mundo