Aerolíneas

Las aerolíneas aprietan el cinturón una vez más (a lo pasajeros).

Los planes de Ryanair, de comenzar a cobrar por el equipaje de mano entre 6 y 10 euros, a partir de noviembre en sus vuelos europeos, han vuelto a poner sobre la mesa el debate de los cargos extras que las aerolíneas cobran a sus pasajeros.

Una polémica que cuenta con dos ángulos. Por un lado está el tema legal, que deberán decidir gobiernos y jueces, ya que algunos cargos aplicados podrían no ser legales en muchos países. Por otro, la reacción de los viajeros que comienzan a mostrar señales de hartazgo antes estas políticas comerciales que están convirtiendo los viajes en avión en un “pago a plazos”.

Si la palabra de moda ahora en el sector del turismo es que venden “experiencias”, parece que a la hora de viajar en avión esta dejó de ser positiva hace bastante tiempo (sobre todo en las low cost más agresivas).

Pero el anuncio de Ryanair, la aerolínea que marca tendencia en Europa, también ha tenido su réplica en los EE.UU. en las últimas semanas. United tiene previsto cobrar por los asientos de turista situados en la parte delantera del avión; Air Canada subirá el coste de facturar en bodega una primera maleta de US$23 a US$30; United lo subirá de US$25 a US$30, una cantidad similar a la subida que aplicará JetBue.

La excusa de las compañías aéreas en esta ocasión, como otras veces, es afrontar la subida de los precios del petróleo. Pero lo cierto es que, salvo excepciones, la bajada del precio del queroseno nunca supuso el descenso de estos cargos extras.

En América Latina, donde las low cost han revolucionado el mercado de los vuelos, permitiendo a muchos más ciudadanos utilizar el avión y donde la propia Ryanair estuvo implicada en el lanzamiento de Viva Air (que opera en Colombia y Perú ) o Vivaaerobus (en México), la situación, sin llegar a los extremos que se aplican en Europa, es la misma. Aumentan los cargos extras aplicados a los viajeros.

Solo en los EE.UU. las aerolíneas generan U$4.600 millones por el cobro de maletas. Estos y otros cargos como la reserva de asientos, comidas, cambios de fechas o upgrades, generan ya el 26,7% de los ingresos totales de las aerolíneas de EE.UU. El año 2000 suponían solo el 10%, y en 2005 el 20%. A nivel global, las compañías generaron US$82.200 millones con estas tácticas, según IdeaWorks.

Mientras las autoridades de defensa del consumidor y los gobiernos estudian la legalidad de estas prácticas comerciales, al viajero solo le queda utilizar una herramienta para evitar sorpresa y pagos de última hora: la información. Como hemos podido comprobar en Trabber, donde nuestro objetivo es permitir al viajero una comparación de precios transparentes incluyendo para eso los cargos extras que una aerolínea puede aplicar al viajero, en no pocas ocasiones viajar en una aerolínea tradicional termina resultando más barato.

La paciencia de los viajeros podría estar llegando al limite, ya que según nuestro Barómetro Trabber de Cargos extras de 2018, el 96% de los clientes opina que cada año se aplican más cargos extras. ¿Qué ocurrirá si Ryanair empieza a cobrar entre 6 y 10 euros por viajar con una maleta en la cabina del avión?

Mientras las autoridades verifican la legalidad o no de estos cargos, la reacción de los viajeros a esta iniciativas es clave. American Airlines, por ejemplo, ha comenzado a ofrecer la posibilidad de llevar una maleta de forma gratuita ante la pérdida de clientes. Doug Parker, Chied Executive de American, ya comentó a los analistas del sector que en internet hay herramientas que permiten a los viajeros chequear estos coste, como motivo para anunciar que a partir del día 5 de septiembre flexibilizarán su política de equipaje en los vuelos internos de EE.UU.

Por: Óscar Frías – América Economía