Aerolíneas

Por qué se sigue permitiendo a las líneas aéreas el overbooking.

Admitámoslo: volar resulta incómodo y estresante. Los que acaban de bajar de un avión lo avalan, y los que todavía no lo han hecho ya están de los nervios calculando el espacio de sus maletas o preparando toda la documentación exigida. Eso, sumado al tráfico desde el hotel o casa hasta el aeropuerto, los posibles retrasos que pueda sufrir el avión, las largas filas de los controles de seguridad o la comida, siempre demasiado cara para su discutible calidad.

Pero tal vez lo más irritante de viajar en avión es la posibilidad de que tu vuelo sea suspendido por un exceso de reservas. La sola idea de que una aerolínea te venda el servicio y luego no te lo preste debería estar prohibida; sin embargo, sucede. El llamado ‘overbooking’, al menos desde un punto de vista económico, no es nada absurdo y tiene un gran sentido dentro la política de estas empresas. No es porque quieran engañar manifiestamente a sus clientes o vender un producto que saben que no pueden proporcionar.

¿Cuál es su verdadera función? Según la revista ‘Vox’, la mayoría de las aerolíneas tienen exceso de reservas porque las personas no son completamente fiables, y con el margen de ganancia tan ajustado, necesitan optimizar el espacio del que disponen. “Siempre hay alguien que puede tener un accidente imprevisto, que se perdió antes de llegar al aeropuerto o que enfermó”, asegura Samuel Engel, experto en economía de la aviación y vicepresidente senior de ICF Aviation. “Hay un pequeño número de personas que acuden a la puerta de embarque con su mejor intención y que no entrarán en la aeronave”.

La mayoría de los vuelos despegan con solo el 84% de los asientos completos, según Engel. Por ejemplo, la carga de pasajeros de American Airlines solo llega al 82,6%, los de Southwest al 83,6%, y los de Delta al 85,6%, de acuerdo a un artículo de ‘The Telegraph’. Por tanto, si una aerolínea reserva el cien por cien de sus plazas, se arriesgará inevitablemente a despegar con algunos huecos , lo que disminuye aún mas los márgenes de ganancia de las compañías.

Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional, las ganancias de las aerolíneas serán un 12% más bajas este año que en 2017. Esto se debe en parte al aumento de los precios del petróleo, ya que actualmente el combustible representa del 17 al 22% de los costes, lo que implica un 50% ciento más respecto al año anterior, según ‘The New York Times’.

Evidentemente, “existe un factor económico”, explica Engel. “¿Desearías dirigir un negocio en el que eres consciente de que no venderás una buena parte del producto y, por tanto, pides a tus clientes que paguen más dinero por ese mismo servicio? ¿O es mejor que dejes hablar a las estadísticas para tratar de llenar el avión y obtener así el máximo beneficio posible? Las aerolíneas han elegido esta última opción”.

Qué hacer si hay ‘overbooking’

Antes de todo, decirte que la solución no pasa por denunciar a la compañía, ya que se trata de una práctica comercial legal, regulada por el Reglamento CE nº 261/2004 de la Unión Europea. Hay varios tipos: el voluntario, en el que la aerolínea debe reembolsar el billete u ofrecer transporte alternativo al margen de otros beneficios como cheques o bonos de viajes, asientos en primera clase… Y el no voluntario, en el que la aerolínea debe hacer lo mismo que en el primero más compensar económicamente al cliente.

Aunque la sobreventa de asientos sea legal en la UE, los pasajeros también tienen una serie de derechos que las firmas deben cumplir. Lo primero y más importante será comunicar a los viajeros inmediatamente la denegación de su embarque y las compensaciones económicas, así como la asistencia. Si te das de bruces con un ‘overbooking’, la empresa deberá ofrecerte las siguientes opciones: un reembolso en siete días del billete correspondiente a la parte del viaje no realizada, el abono del precio íntegro del billete en el momento de compra y, por último, un traslado al destino final lo antes posible en condiciones de transporte comparables.

Pero ninguna de estas opciones satisface tu sensación de haber sido timado. Sobre todo, si se trata de un viaje que llevas mucho tiempo planeando y por el que sientes una gran ilusión. Incluso aunque el proceso de reclamación y reparación sea sencillo, no hay duda de que es un bache más en un camino un tanto estresante. Como expresa Engel en ‘Vox’: “¿Adquiero este producto que tú puedes no ofrecerme una vez que ya lo haya pagado? Eso es algo bastante duro de tragar”.

Por E. Zamorano – El Confidencial