La Industria

La batalla entre Bombardier y Gulfstream por los Jets privados.

Cuando se trata de lujo desmesurado, algunos aviones privados son más fabulosos que otros.

Como pasa con los automóviles, existen marcas que tienen el sello máximo. En la industria de los aviones, Gulfstream, propiedad de General Dynamics, ha sido considerada como el estándar de oro.

Dejando a un lado las versiones VIP de aviones comerciales, el Gulfstream G650 de ultra largo alcance (junto con su versión G650ER de todavía mayor recorrido) ha sido, desde 2012, el más grande, rápido y caro de todos los aviones de uso corporativo.

Ha sido un símbolo de estatus sin parangón entre ricos y famosos. Pero su posición en la cima está a punto de ser disputada.

Tras obtener su certificación canadiense y estadounidense a fines de 2018, el rival canadiense de Gulfstream, Bombardier Aerospace, prepara el lanzamiento de su jet Global 7500 (y su hermano 8000), un avión diseñado para desafiar el dominio del G650.

Todo está preparado para este duelo en las alturas.

Capacidades y precio

A primera vista, las diferencias entre ambos aviones están lejos de ser obvias. Para ser justos, es de esperarse una contienda reñida cuando llevas al extremo los límites de la tecnología en la forma en que lo hacen estos dos fabricantes de aviones.

El Global 7500/8000 y el G650 no solo lucen parecidos al ojo inexperto, sus capacidades también parecen estar en el mismo nivel de juego.

Ambos tienen un precio que ronda los 70 millones de dólares, si bien el Global 7500, algo más grande, costará un poco más.

Aunque llevan motores de diferentes marcas, GE para el Bombardier Global 7500/8000 y Rolls-Royce para el Gulfstream G650/650ER, ambos aviones pueden transportar hasta 19 pasajeros a velocidades de alrededor de Mach 0.9, poco menos que la velocidad del sonido.

Distancia

La diferencia está en los detalles, como el alcance o rango de las aeronaves.

Bombardier ha ampliado el alcance de los Global 7500 y Global 8000 a 7,700 millas náuticas y 7,900 millas náuticas, respectivamente.

Eso es suficiente para volar sin escalas desde Sidney a Los Ángeles, y supera los rangos de 7,000 millas náuticas y 7,500 millas náuticas del G650 y el G650ER de Gulfstream.

Pero la importancia de esa autonomía es discutible.

“Agregar alcance tiene que ver más con generar titulares de prensa y mostrar músculo de marketing y no es tanto una consideración real para los clientes”, sostiene Adam Twidell, CEO de PrivateFly, una compañía internacional de alquiler de aviones ejecutivos con sede en Reino Unido.

“La mayoría de las personas no vuelan a los extremos más lejanos que pueden cubrir estos aviones, por lo que un par de cientos de millas náuticas no hacen mucha diferencia. Y ambos aviones ofrecen la misma velocidad, altitud y capacidad de equipaje”.

Interiores de cabina

Para Twidell, el verdadero punto de diferencia es el interior de la cabina.

El G650 tiene una ventaja de unos cuantos centímetros en lo que respecta a anchura y altura de la cabina, pero la cabina del Global 7500 es dos metros más larga, lo que, en los espacios confinados de un avión ejecutivo, abre algunas posibilidades interesantes.

“Su distribución en cuatro zonas y su espacio extra atraerán a aquellos clientes que buscan más privacidad, con un dormitorio propio, en lugar de un asiento convertido en cama (que es el estándar en los modelos actuales de Global y Gulfstream) dice Twidell.

“También hay una ducha de pie en su baño, que no está disponible en el G650ER, y una gran sala de conferencias con una mesa para seis personas, que también se puede usar como un comedor formal. Bombardier también agregó ventanas adicionales (ahora 28 en total) para competir con la famosa cabina llena de luz de Gulfstream”, explica.

El otro as bajo la manga de Bombardier es su moderno asiento ergonómico, llamado The Nuage, resultado de un proceso de investigación e ingeniería de siete años.

Batalla por la cima

Sin embargo, por muy atractivas que puedan ser estas novedades, aún no está claro si serán suficientes para destituir al actual rey de los cielos. La marca Gulfstream puede ser lo suficientemente prestigiosa como para retener la lealtad de muchos de sus clientes.

Y, como cabe esperar en la industria, es muy posible que Gulfstream responda pronto a la jugada de Bombardier anunciando el lanzamiento de un nuevo programa propio.

“Estaremos observando este espacio para el próximo anuncio de Gulfstream. En última instancia, ambos son aviones fantásticos en la cima de los aviones privados construidos a tal efecto”, dice Twidell.

Por Miquel Ros – CNN