La Industria

Cuatro grandes fracasos en la historia de los aviones.

Por accidentes, el valor del combustible o los cambios en la industria, muchas de las grandes apuestas del mundo de la aviación quedaron en la historia, aunque no de la mejor manera, ya que muchas aeronaves salieron de circulación o debieron ser rediseñadas.

“Las empresas tienen distintas rutas y para cada una hay un avión que funciona mejor. Ahora hay vuelos más cortos y se necesitan aeronaves más chicas, menor gasto de combustible y mantenimiento”, explica el especialista en aviación Pablo Luciano Potenze. “Antes, los clientes eran las grandes empresas norteamericanas y el objetivo era cruzar costa a costa. Ahora, el mercado es mucho más abierto y un avión tiene que ser más sutil”, indica.

Santiago García Rúa, director del medio especializado Aviation News, asegura que hay ejemplos exitosos en la historia de la aviación, pero el mercado modificó la “ecuación financiera” de la industria. Por ejemplo, antes los aviones se fabricaban con cuatro motores y actualmente vuelan en general con dos, que es una opción más económica. “Cambia la demanda o el objetivo, pero se busca encontrar aeronaves que consuman menos o vuelen con materiales más livianos, que también abaratan los costos”, sostuvo.

La aeronave supersónica que terminó en tragedia

El Concorde fue uno de los íconos de la historia de la aviación. Lo fabricaron en conjunto compañías británicas y francesas que operaron con 20 aeronaves: siete de British Airways, seis de Air France y el resto eran versiones de prueba.

Fue ideado para atravesar el Atlántico en tiempo récord. Por eso se lo reconoció como el avión supersónico. Iba de Londres a Nueva York en menos de tres horas y hacía el trayecto París-Nueva York en tres horas y media. El primer vuelo se realizó en 1969, pero los traslados comerciales comenzaron en 1976.

El Concorde tenía una capacidad aproximada de 100 pasajeros por vuelo, contaba con cuatro motores y consumía enormes cantidades de combustible. Según la BBC, eran 25.680 litros por hora, más del doble que un avión comercial convencional. Por eso, el costo de los pasajes era muy elevado: rondaba los US$9000.

El fin del avión supersónico ocurrió de golpe. En julio del 2000 se incendió un reactor del ala izquierda del vuelo AF4590 de Air France que viajaba desde París a Nueva York que causó la muerte de todas las personas a bordo. El avión se estrelló dos minutos después del despegue, impactó de lleno sobre un hotel lindero y acabó con la vida de otras cuatro personas.

Cinco días después se encontraron más fallas en otros modelos del Concorde, por lo que se suspendieron algunos vuelos. Sumado a la caída de la rentabilidad por el precio del combustible, en 2003 se anunció el fin de sus operaciones.

El cometa que terminó en pedacitos

El Comet fue el primer avión comercial de reacción. “Era el Concorde de ese momento: volaba más alto, más rápido y con mayor suavidad que cualquier otro. Hacía que todo lo demás pareciera obsoleto”, consignó la BBC. Fue desarrollado por Havilland y voló por primera vez en 1949, aunque salió al mercado en 1952 en un trayecto de Londres a Johannesburgo. Sin embargo, al poco tiempo empezó a sufrir fallas que marcaron su destino.

En marzo de 1953 el Comet despegaba desde Karachi (Pakistán), pero no alcanzó la velocidad de rotación, el avión rodó por la pista y todas las personas a bordo murieron. Dos meses después, el G-ALYV -otro modelo del mismo avión- salió de Calcuta (India) y en medio de una fuerte tormenta, por una fatiga de metal, se desintegró. Un año después, otra aeronave, en la ruta Singapur-Londres, por el mismo motivo, explotó. Después de estos accidentes, los Comet fueron retirados del servicio.

“El fuselaje del Comet se vio involucrado en varios fallos estructurales, aparentemente debidos a fatiga del metal motivados por los ciclos de presurización, que causaron varios incidentes y accidentes en los que el avión se desintegró en pleno vuelo o tuvo serios problemas, lo que motivó su retirada del servicio hasta confirmar cuáles eran las causas”, publicó el sitio especializado, Gaceta Aeronáutica.

El pequeño avión que se retiró antes de cumplir diez años

El Douglas DC5 voló por poco tiempo. Era un avión chico que se fabricó durante la Segunda Guerra Mundial con una capacidad menor a 30 pasajeros, pensado para el transporte militar con dos motores. Lo hizo la empresa Douglas Aircraft Company y lo utilizó KLM.

“El objetivo era operar rutas cortas con pocos pasajeros, pero esto no funcionó en el ámbito comercial. Por eso, solo se fabricaron cinco unidades. Además, la industria aeronáutica se focalizó en fabricar material de guerra y utilizó nuevos modelos para ese fin”, explicó Potenze. Como el Douglas DC5 no alcanzó a cubrir las demandas del momento, se retiró del mercado nueve años después de empezar a volar.

El avión más grande del mundo que dejará de volar

El último caso de “fracaso” aeronáutico es el Airbus 380. Se empezó a diseñar en 1988, cuando su principal competidor, Boeing, lanzaba el 747. El primero se presentó el 18 de enero de 2005 en una inauguración que reunió a más de 5000 invitados y prometió “una nueva forma de volar”.

El avión cuenta con dos pisos, una capacidad de 575 asientos -un máximo de 853- y una longitud total de más de 72 metros. Es reconocido por ser el más grande del mercado y uno de los íconos de Airbus. Sin embargo, en el momento en que comenzó a circular, ya habían ingresado las líneas de bajo costo que requerían aeronaves más pequeñas para distancias más cortas y menores gastos.

“La tendencia en el mercado impuso aviones que pudieran abarcar grandes distancias con solo dos turbinas (el A380 tiene cuatro) como el Dreamliner o los propios Airbus A330 o A350”, le dijo a la BBC Greg Waldron, editor de la revista Flight Global.

Emirates realizó un pedido de 162 unidades, de los cuales sólo obtendrá 123 y, a cambio, recibirá 40 unidades del A330-900 y 30 del A350-900. Airbus dará los últimos 14 A380 a Emirates en los próximos dos años y anunció que culminará su producción con las últimas entregas pendientes en 2021.

El último ejemplo es el llamado Jumbo 747. Si bien este avión es considerado un éxito dentro del sector, los cambios en la industria lo han llevado a reconvertirse.

Según el sitio web oficial de Boeing, el 747 era un avión “verdaderamente monumental en tamaño”. No había una fábrica lo suficientemente grande para ensamblarlo. “El fuselaje de los 747 originales tenía 225 pies (68,5 metros) de largo; la cola es tan alta como un edificio de seis pisos. El área total del ala era más grande que una cancha de baloncesto. Sin embargo, todo el sistema de navegación global pesaba menos que una computadora portátil moderna”, figura en la página de Boeing.

En febrero de 1969 se realizó el primer vuelo de exhibición, pero los aeropuertos no podían recibirlo y paralelamente Estados Unidos entró en recesión. La industria comenzó a demandar aviones más pequeños, por lo que se fabricó una versión más económica.

En 2016, Boeing anunció la finalización de los planes para incrementar la producción de ese modelo, pero no confirmó que se termine de fabricar. La empresa cerró un contrato para renovar los dos aviones que utiliza el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que serán una versión del nuevo 747. Se espera que esté operativo en 2020.

Por: Julia D’Arrisso – La Nación