La Industria

La nueva versión de los asientos para volar de pie, lista para vuelos de corta distancia.

La compañía italiana Aviointeriors, especializada en el diseño de interiores de cabina, ha vuelto a presentar en la feria Aircraft Interiors Expo 2019 de Hamburgo, Alemania, su última versión sobre butacas para volar de pie en los aviones, las Skyrider 3.0. El año pasado ya lo hizo en la misma feria y en esta edición repite pero con innovaciones.

La compañía ha explicado a este medio que este tipo de butacas están pensadas para los vuelos de corta distancia: “Skyrider es el concepto de una nueva forma de viajar en las rutas de corta distancia”. De hecho, la compañía ha afirmado que este tipo de asientos inaugurarían una nuevo tipo de clase, la basic economic, con precios mucho más competitivos. El espacio que ocupan alcanza los 58 centímetros.

El nuevo Skyrider 3.0 presenta innovaciones como un perchero, un respaldo modular, una mesa de trabajo y un gran bolsillo. Además, Aviointeriors mantiene que este tipo de asientos tiene un costo de mantenimiento bajo y su instalación no requiere una modificación estructural de la cabina. Sin embargo, la principal diferencia es que el nuevo asiento no contiene un eje central que ascendía hasta el techo y sujetaba la estructura. Dos configuraciones, no obstante, que serían aptas para la instalarse.

A pesar de estos cambios, Skyrider todavía no cumple con la normativa actual que establece que el espacio mínimo para las piernas en la clase económica es de 28 pulgadas, unos 71,12 centímetros, bastante más de las 23 pulgadas que ofrece Aviointeriors. Sin embargo, Gaetano Perugini, asesor de ingeniería de Aviointeriors, ha explicado a la CNN Travel que si alguno de los gigantes de la aeronáutica, como Airbus o Boeing, apostaran por esta comunicación, el futuro sería más optimista.

Sobre la comodidad, Perugini cuenta que la experiencia no es necesariamente agradable y que por ello está pensada para rutas aéreas cortas. La sensación al sentarse en estas butacas es como subirse a una bicicleta.

Por Paco Vega – El Economista

Foto: Aviointeriors