Cuando la elegancia y la belleza conquistan los aeropuertos.

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Muchas veces a los aeropuertos se los conoce como un ‘no lugar’, porque sus características se pueden replicar en Washington, Sevilla, Kuala Lumpur o Dakar. O sea, da igual donde esté ubicado, que será como un enclave sin tener en cuenta sus raíces geográficas. Pero por suerte hay aeródromos que revierten esta tendencia.

Estos cinco aeropuertos evidencian que la funcionalidad no tienen por qué estar separada de la belleza. Es el principio de muchas corrientes de la arquitectura, desde el Renacimiento hasta el vanguardismo más moderno.

Como muestra, vemos de qué manera los estudios que diseñaron estas terminales se preocuparon por darle elementos que las diferencien, ya sea a través de las formas de sus techos y columnas, de sus materiales o de la decoración que utilizaron.

Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

El diseño de la terminal 4, concebido por Richard Rogers y el Estudio Lamela, se cansó de ganar premios, entre ellos seis grandes galardones como el Stirling Prize del Royal Institute of British Architects.

Hace poco, una selección del diario The Guardian aseguró que el aeropuerto destaca por la forma ondulada de su techo de bambú, y las columnas que recuerdan a los árboles de un bosque, así como las grandes aberturas circulares “que llevan la luz del día a sus niveles más bajos”.

El objetivo de sus diseñadores fue “dar tranquilidad y sosiego en espacios tradicionalmente asociados al ruido y al estrés, como los aeropuertos”.

Y lo han logrado con sus colores suaves, que van cambiando de tono conforme se camina hacia las puertas de embarque, y con la amplitud de sus salas y pasillos, donde apenas uno se da cuenta que este aeropuerto recibió a 58 millones de pasajeros el año pasado.

Aeropuerto Internacional de Singapur

También conocido como el aeropuerto de Chiangi, esta infraestructura ganó siete veces consecutivas el premio de Skytrax a la mejor terminal aérea del mundo. Y tiene con qué: la creación de la selva artificial con su cascada de 40 metros es un espectáculo en sí mismo, con presentaciones cada cinco minutos entre juegos de luces y sonidos.

El complejo Jewel Chiangi Airport tiene 10 niveles, con paseos, juegos infantiles y atracciones, que se suma a una oferta comercial de 280 comercios y un hotel en el mismo aeropuerto.

Aeropuerto de Menara (Marrakech)

Durante el año pasado el aeropuerto de Marrakech gestionó el tránsito de cinco millones de personas, todo un reflejo de la prosperidad turística de la mayor ciudad de Marruecos.

Una década antes de llegar a estos registros el estudio de Casablanca E2A Architecture diseñó el edificio que impulsaría la expansión de la infraestructura. La Terminal 1, además de contar con energía provista por placas solares, destaca por su elaborado estilo que recuerda a la arquitectura tradicional marroquí, con elaboradas figuras geométricas, cúpulas de vidrio y mosaicos de colores vivos.

La estructura de paneles de aluminio permite un generoso paso de la luz del sol, que ilumina a los elementos decorativos inspirados en el arte islámico, y que cambia de tonos conforme pasan las horas.

Aeropuerto de Estambul

La nueva terminal de Estambul, inaugurada en abril, pretende gestionar 200 millones de pasajeros para la próxima década. Para ello, el estudio Nordic y la firma Grimshaw diseñaron un edificio que englobe todas las terminales en una sola estructura.

Sus techos abovedados están revestidos de claraboyas que permiten el paso de la luz diurna, matizada con una cobertura de delgadas láminas de aluminio que otorgan un bonito juego de sombras.

El aeropuerto cuenta con 200 comercios y locales gastronómicos, y la zona de tránsito está inspirado en la silueta del Bósforo.

Un elegante detalle es su torre de control, que tiene forma de tulipán, la flor nacional de Turquía.

Aeropuerto Internacional de Daxing (Pekín)

El nuevo aeropuerto de la capital china compite contra el de Estambul por ser el mayor del mundo. Inaugurado en septiembre, entre este y el de Pekín, gestionarán 100 millones de pasajeros anuales.

El estudio de Zaha Hadid encandiló a las autoridades chinas, siempre preocupadas en otorgar un simbolismo a sus infraestructuras.

Su forma es de estrella de mar donde las cinco terminales convergen en el centro, una manera de que no se tarden más de 10 minutos a pie hasta la puerta de embarque.

El edificio consiste en una estructura de acero de líneas curvas, con 8.000 paneles que deja paso a la luz solar y que iluminan sus cinco niveles.

Por Cerodosbe