Según CNN: Estos son los aeropuertos más odiados del mundo.

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A quién que haya viajado no le pasó de tener que esperar horas para que salga finalmente su vuelo, o que le cambien la puerta de embarque a minutos del despegue, o tener que hacer eternas colas para hacer el check-in. Por eso la CNN hizo una encuesta sobre los aeropuertos más odiados. Ojo, no tienen que ver con los peores sino con los que con más frecuencia se viven las cosas recién mencionadas. Acá te los presentamos.

 

En el puesto 10 está el San Pablo-Guarulhos International, Brazil. A pesar de haber sido elegido como el tercer mejor aeropuerto de América del Sur en el 2011, los pasajeros pasan horas haciendo la cola en migraciones, sufren cambios repentinos de puerta de embarque y comer en la sala de embarque es sumamente caro. Además, sólo el 41% de todos los vuelos salen a tiempo y el 59% llegan en hora.

El Perth Airport de Australia ocupa el noveno puesto. Colas de dos horas para los taxis, complicaciones terribles para hacer el check-in, puertas superpobladas y pocos salones de espera hacen de este aeropuerto uno de los más odiados del mundo.

Para ser un aeropuerto chico de un país hermoso, el Tribhuvan International de Katmandú (Nepal) tiene todas las condiciones para entrar en el octavo lugar: demoras interminables, la escasez de salidas para los pasajeros que llegan trae grandes dolores de cabeza y la organización para hacer el check-in es la misma que la de un partido de fútbol infantil.

En el séptimo lugar está el aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York. Lo que hace que ocupe esta posición de privilegio es la gran cantidad de gente y controles policiales, además de que existen más posibilidades de encontrar un político honesto que un taxi. El orgullo del Kennedy es que los pasajeros prefieren viajar desde otros aeropuertos.

Si bien está en plan reconstrucción el aeropuerto kenyano de Nairobi, el Jomo Kenyatta International, no lo perdonaron a la hora de elegir las terminales más odiadas. Espacios reducidos, colas eternas, falta de asientos, frecuentas cortes de luz, baños chicos y escondidos, free shop en mal estado, bares y restaurantes caros y salones de bussines class que parecen un centro de refugiados son suficientes méritos para entrar en el puesto número seis.

El Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino de Manila, en la capital de Filipinas, se ganó el puesto número cinco al revalorizar la frase “te quedaste en los 70”. Además de ganar el premio al peor aeropuerto del mundo, está asediada por huelgas de la tripulación de tierra y los encargados del equipaje. Hacer el check-in es imposible, hay escaleras rotas, falta de seguridad en las puertas e impuestos bastante creativos que hay que pagar. El colmo fue cuando se cayó un techo. Está claro porque este puesto en el ranking.

El cuarto puesto se lo lleva el Toncontín Internacional de Tegucigalpa, Honduras. Los honores se los debe a que son moneda corriente las quejas por ineficiencia, las incómodas sillas en las salas de preembarque, los pisos están sucios y el comedor ofrece pésimas opciones. Además, al estar situado en un valle en forma de tazón a 957 metros sobre el nivel del mar, la pista es notoriamente corta -a pesar de que la alargaron 300 metros- y nunca se sabe si el avión va a llegar a frenar. Por si fuera poco, History Channel lo premio por ser el “segundo aeropuerto más peligroso del mundo”.

El Aeropuerto de Londres es maravilloso, pero sufre una serie de inconvenientes que lo hacen ser la tercera terminal más odiada del mundo. El estacionamiento es un caos, la rotura de los carruseles de equipaje, las demoras que generan los puntos de seguridad, largas caminatas –o corridas- entre las puertas ante la “última llamada” y el tiempo que se tarda en salir del Heathrow. No por nada es conocido como “el aeropuerto donde todo el mundo cambia los aviones”.

Ya casi llegamos al aeropuerto más odiado. Pero antes el puesto número 2. Al ser el séptimo aeropuerto más concurrido del mundo, la terminal internacional de Los Ángeles es uno de los más odiados porque transitarlo se transforma en una aventura.

Al fin llegamos. El aeropuerto más odiado del mundo es el Paris-Charles de Gaulle. Motivos les sobran para ser la terminal que nadie quiere: baños sucios y con las tapas de los inodoros rotas –si es que existen-; hay una falta total de señalización y las pantallas de información están rotas. Como si fuera poco, la disposición circular marea y el personal te trata con desprecio. Lo más común es ver a los viajeros esperando para siempre en la cola equivocada.

Fuente: http://www..terra.com.pe