El informe, fruto de tres años de investigación, añade que tuvo incidencia el cansancio que acumulaban los dos pilotos de la aeronave, un avión Boeing 737-800. «En el momento del incidente acumulaban una actividad de 10 horas y 30 minutos, que abarcaba toda la fase de ciclo circadiano de rendimiento mínimo», se indica al respecto, si bien aclarándose que durante el vuelo desde Lanzarote a territorio británico, así como en el regreso, los dos responsables del aparato habían respetado los turnos de descanso en función del protocolo. Además, se da como posible la influencia del amanecer durante el transcurso de la operativa.
En el informe se apunta, como posible causa, la divergencia de pareceres entre el piloto y el copiloto en el descenso y posterior aterrizaje. Se habla de una situación de «mala comunicación» entre ambos, que derivó en una toma de tierra diferente a la inicialmente programada. Fruto del aterrizaje, el aparato de Air Europa acabó a solo un metro de la valla que separa a las instalaciones del aeropuerto de Guacimeta con la playa, con lo que hubo riesgo severo de que el avión hubiera acabado en el mar.
Asimismo, también se asegura en el estudio que pudo ser deficiente la información ofrecida desde tierra sobre el estado de la pista, al no advertirse de que estaba húmeda. Esta causa también ayudó a que la pista resultara insuficiente, quedando el avión varias horas en un punto que obligó a dejarla fuera de uso. Se motivaron así retrasos, cancelaciones y desvíos de vuelos.
El informe ofrece detalles para evitar que se den nuevos incidencias por similares causas.
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