«No creo que el plan europeo vaya en la buena dirección. Necesitamos dejar este atrás y trabajar con la ICAO, la agencia de aviación de la ONU, para establecer unas reglas internacionales a las que todo el mundo pueda comprometerse y que nos conduzcan a realizar las inversiones necesarias para mejorar la eficiencia de nuestros aviones», ha apuntado Albaugh.
Países como China, India, EE UU o Rusia han mostrado su rechazo a la decisión de la UE, que alega que se ha visto forzada a adoptarla en soledad tras años de inacción de la comunidad internacional para detener la contaminación que genera la industria del transporte aéreo. Algunos de estos países han amenazado con represalias y China ha pasado a la acción dando orden a sus aerolíneas de que no paguen por las emisiones de dióxido de carbono de sus aviones. Desde el 1 de enero, la UE obliga a todas las compañías con vuelos que aterrizan o despegan en Europa a compensar económicamente por la contaminación que producen. La decisión amenaza con provocar una guerra comercial, que podría acabar en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Los presidentes de Airbus, Tom Enders, e Iberia, Antonio Vázquez, han enviado una carta al jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, para solicitar su intermediación ante las consecuencias de la “aplicación del esquema de comercio de emisiones a la aviación internacional”.
Airbus y otras aerolíneas europeas (British Airways, Air France, Lufthansa, Air Berlin, Virgin Atlantic, Safran y MTU) han enviado cartas semejantes a los primeros ministros, el británico David Cameron, el francés François Fillon y la alemana Angela Merkel, con copias al presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, y tres de sus comisarios. La queja se suma a la de la AEA (Asociación Europea de Líneas Aéreas), que teme ser víctima de una escalada de represalias.
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