Explota en pleno vuelo turbina de un avión de Avior Airlines.

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Tras cinco minutos de haber levantado vuelo, el motor derecho del avión YV- 1576 de la aerolínea Avior, que cubría la ruta Maracaibo –Valencia – Margarita – Barcelona – Puerto Ordaz, hizo explosión poniendo en peligro la vida de 52 pasajeros entre los que se encontraban el equipo completo de líderes de la empresa Herbalife – Guayana, mujeres en estado de gravidez, personas de la tercera edad y varios niños.

 

“Ibamos tomando vuelo y tras el ingreso del tren de aterrizaje, y en el preciso momento de dar el giro hacia la ruta Barcelona –Puerto Ordaz, sentimos como hubo una explosión del motor derecho, lanzando unas llamaradas de rojo profundo, para posteriormente mantenerse lanzando chispas gruesas de candela, y observarse dentro del turbomotor, como ardía sin cesar”, refirió el señor Peter Ronnau, reconocido comerciante de la zona de Guayana.

“Nosotros sentimos la explosión pero no fue sino a los cinco minutos posteriores que caemos en cuenta de la emergencia, tras conocer que el avión estaba dando el giro para el mismo lugar de despegue. Menos mal que sólo fue un susto mayor, pero que no llegó a más, debido a la pericia del piloto que planeó hasta aterrizar, no sin antes darse cuenta que contaba sólo con un motor”, explicó la señora Carolina Ojeda, miembro del team Herbalife – Guayana.

“Todo fue muy rápido, gracias a Dios y no pasó de un susto, pero que al unirse esa manera tan despectiva ofrecida por los responsables de la aerolínea, entendemos que aquí en Barcelona, ni el INEA, ni los mecánicos, ni el personal encargado de revisar estos aviones y menos controlar a las aerolíneas funcionan.

Incluso, todos quedamos asombrados como integrantes del Cuerpo de Bomberos ni siquiera preguntaron a las mujeres en gravidez, o a los adultos mayores, si estaban en buen estado tras el incidente”, explicó la señora Mireya de Parra, residente en la urbanización Manoa de Puerto Ordaz.

Gerente no da la cara
Extraoficialmente, se conoció que el gerente de Avior – Barcelona (José Luis Rodríguez), ni siquiera se dio por enterado del hecho, toda vez que tras cuatro horas de espera y dos más luego del incidente, “no se hizo presente aquí en el aeropuerto para lograr solventar la situación, coordinar un plan de solución al inconveniente, y mucho menos para ofrecernos ni un refresco, una cena. Además, ante la inoperancia del equipo de Avior, le exigimos nos llevaran a un hotel cercano, algo lógico pero no se contaba con transporte de la aerolínea por lo que la única excusa era, “debíamos esperar”.

Gracias a la movilización que hicieron los integrantes del grupo de pasajeros, por “motus propio”, lograron llegar al Motel Dorado; “allí llegamos a las 3:40 am, para estar listos a las 6:00 am”, dijeron. Tras el revuelo, ningún organismo responsables se hizo presente en el lugar, sólo un funcionario del INEA que aseveró debía notificar a Caracas, antes de tomar cualquier decisión en apoyo a los indefensos pasajeros, y la presencia de un ex periodista de Nueva Prensa Guayana, quien se hizo eco de las sugerencias y la coordinación de la evacuación del aérea y atención.

Toda una travesía
Al parecer, y según las informaciones recogidas “in situ”, el avión ya venía fatigado, pues el grueso número de pasajeros habría emprendido la travesía desde la ciudad de Maracaibo, a las 5:40 de la tarde del día domingo 17 de junio, posteriormente, hizo escala en el aeropuerto de la ciudad de Valencia (Carabobo) y llegó hasta la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui, donde fueron bajados, para darles paso a los que viajarían a Margarita.

La sra. Mireya de Parra y Lidia Orrocho-tegui, así como el grueso número de testigos presenciales del hecho, explicaron; “nos hicieron bajar del avión como a las 8:00 de la noche, pues la tripulación y el mismo avión YV 1576, debía llegar a Margarita. Al regreso, nos informaron que había una falla en el sistema hidráulico y ya eran las 12:00 am. Fue reparado y cercano a las 12:40 de la mañana de este lunes, nos montamos y fue cuando sentimos a los 10 minutos, la explosión».

Ningún plan
Lo que llama la atención de este hecho, aseguró Samuel Paredes, profesor universitario y pasajero del vuelo, es que ni la empresa ni el aeropuerto tienen un sistema u operativo de emergencia de atención al pasajero ante una situación tan adversa que pudo llegar a peores conclusiones si el avión, recién cargado de combustible, toma altas llamas, genera calor y hace implosionar al mismo en el aire.

Aunado a ello, “la falta de un plan severo de revisión exhaustiva a cada unidad que prevenga este tipo de situaciones, y se mantenga la calidad y seguridad  antes que el costo que cada uno debe pagar. No se sabe si es más seguro viajar en avión o en auto, pues o te atracan en carretera o mueres carbonizado por falta de responsabilidad de quienes prestan una excelencia en atención, según sus propietarios las autoridades deben abrir una investigación sobre este tipo de incidentes y no esperar que se materialicen accidentes con resultados catastróficos, donde siempre buscan a un culpable».

Fuente: http://www.nuevaprensa.web.ve