Pilotos de Avianca abandonan avión y dejan a pasajeros dentro.

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Más de 90 pasajeros de un vuelo de Avianca que debía cubrir el destino Bogotá – Cartagena durmieron en la aeronave, que no salió a la hora estipulada del aeropuerto Eldorado de la capital de la República, porque los pilotos abandonaran el avión.

El drama para Yamil Dueñas Pantoja y los demás pasajeros comenzó desde la tarde del jueves en el aeropuerto Eldorado, cuando el vuelo que los debía traer a Cartagena comenzó a sufrir retrasos por el plan tortuga que comenzaron a implementar los pilotos de Avianca.
Después de pagar una penalidad de más de doscientos mil pesos para tener cupo en el vuelo 8546, por fin a Yamil y a los otros pasajeros, entre los que estaba una mujer que debía asistir a la boda de su única hija, se les permitió abordar el avión, cuyo vuelo estaba fijado para las 10.20 de la noche.
Pero por el plan tortuga, solo a las 11.10 de la noche se les permitió subir a la aeronave.
Sin embargo, el drama apenas comenzaba.
Cuando ya todos estaban acomodados, los pilotos salieron de la cabina y les anunciaron que el vuelo se cancelaba. Ante la reacción airada de los pasajeros, los pilotos abandonaron el avión.
“Eso es una irresponsabilidad y falta de respeto. Los pilotos tienen todo el derecho del mundo de protestar, pero no a costas de los pasajeros. Cuando ellos comenzaron a hablar, todos protestamos y nos opusimos a dejar la aeronave porque quién nos garantizaba que podíamos regresar.
“Eso fue mentira tras mentira. Primero nos dijeron que el vuelo se cancelaba por mal tiempo, pero desde Eldorado salían y entraban aviones; después nos dijeron que el Rafael Núñez estaba cerrado, lo cual también fue mentira porque del mismo avión llamaron a Cartagena. En fin, lo que nunca nos dijeron fue que los pilotos estaban en huelga.
“Nos dijeron que nos iban a llevar a un hotel, pero nadie se movía. Como a las 12.30 de la noche nos apagaron el aire y fue el caos. Una mujer embarazada se puso colorada por la falta de aire; un señor de edad también se puso mal. Ante nuestras protestas, lo volvieron a prender al cabo de un rato. Sin embargo, en vez de solucionarnos el problema, nos echaron la policía.
“Todos los pasajeros seguíamos firmes en no abandonar la nave. La pobre mujer que debía asistir a la boda de su hija estaba furiosa. Un señor que debía hacer una conexión a un crucero también manoteaba.
“En fin,  decidimos que íbamos a dormir en el avión y así fue. Eso daba pesar y rabia por la falta de respeto y violación de nuestros derechos. A las cuatro de la mañana nos llevaron un pancito con una gaseosa, para quienes llevábamos horas sin probar alimentos.
“Por fin, cuando ya amaneció, todos estábamos cansados, somnolientos y hambrientos. A las 7 de la mañana se nos dijo que el vuelo iba a salir y gracias a Dios llegamos a Cartagena pasadas las 8 de la mañana. Pero eso no se hace. Los pilotos y la misma Avianca manejaron muy mal este asunto. Los pasajeros no tenemos culpa de nada y como decían muchos de ellos a nosotros no se nos regala nada. Todo es pago”, dijo Yamil Dueñas, a quien en su rostro se le notaba el trasnocho.