La odisea de viajar con Santa Bárbara Airlines.

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El vuelo 1521 Caracas-Miami, de la aerolínea Santa Bárbara Airlines, estaba pautado para salir a las 10:30 de la mañana. Algunos pasajeros arribaron en horas de la madrugada para hacer su respectivo chequeo en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, sin imaginar aún la travesía que les esperaba.
Una vez pasados los controles de inmigración, los pasajeros se sentaron en la sala de espera. “Ya el avión está ahí”, afirmó una señora mientras leía una revista. El embarque inició antes de lo previsto, lo que suponía que el vuelo no tendría retraso.
Antes de que la aeromoza alertara sobre el apagado de celulares, se escuchó a varios pasajeros confirmar la salida de la aeronave: “Hijo, ya en un rato despegamos”; “Sentada en el avión, te aviso al llegar”, dijeron algunos.
La aeronave despegó sin problemas. Sin embargo, una vez en el aire y sin haberse apagado el aviso del cinturón de seguridad después de casi 45 minutos, el capitán avisó por el altavoz que la aeronave estaba presentando una falla con los flaps y que, por tal motivo, era necesario retornar a Caracas.
“Los flaps son unas aletas sustentadoras que se utilizan para los despegues y aterrizajes de la aeronave. En caso de que no se retraigan, hay que hacer un procedimiento de emergencia y retornar al aeropuerto para solventar dicha anormalidad”, dijo un piloto comercial e instructor con 32 años de servicio que prefirió no revelar su identidad.
La calma imperó entre los pasajeros, sin embargo, algunos ni siquiera sabían lo que estaba pasando. Se notaban un poco inquietos. Una joven observaba nerviosamente a través de la ventana, mientras a su lado una señora que parecía ser su madre le transmitía tranquilidad.
El capitán se volvió a dirigir a los pasajeros a través del altavoz interno para informar que era necesario retornar a la base para solventar el inconveniente. Sin embargo, manifestó  que la aeronave tenía que botar combustible antes del aterrizaje.
“De repente, excedía el peso máximo de aterrizaje. Ellos no podían seguir ascendiendo en esas condiciones”, señaló el capitán consultado quien también voló para las aerolíneas Jatayu y Mandala en Indonesia.
El avión permaneció casi una hora sobrevolando las adyacencias de Maiquetía, mientras los usuarios podían divisar el mar relativamente cerca. “Siento que en algún momento vamos a aterrizar en una de estas islas”, dijo una señora de unos 50 años.
Una vez en Maiquetía, la incertidumbre reinó entre los viajeros. Una trabajadora de la aerolínea informó que no podía dar una respuesta inmediata, pero que el personal los mantendría informados. Dieron unos tickets que permitían un almuerzo gratis en solo un local del aeropuerto, lo que hizo que el lugar colapsara.
La espera se alargó hasta las 7:00 de la noche, donde la desesperación se apoderó de la puerta 16: “Comiencen a embarcar por favor”; “Hay niños, personas mayores esperando desde temprano”; “Ustedes no están capacitados para resolver esta situación”, gritaban algunos pasajeros mientras una trabajadora de Santa Bárbara intentaba sin éxito mantener la calma.
Finalmente, los usuarios ingresaron a un avión mucho más espacioso y comenzaron a sentarse en puestos no asignados, lo que hizo que la aerolínea chequeara también a algunas personas del vuelo de las 5:00 de la tarde. “Al parecer, dieron prioridad a los que fueron llegando primero”, dijo un joven antes de embarcar.
A medida que iban entrando, la azafata sentaba a los pasajeros a partir de la última fila. “¿Pero, por qué me van a mandar para atrás si soy una persona mayor?”, le dijo una señora mientras otra rechazaba el alto costo del pasaje. “Yo pagué para que me dieran un buen servicio, no para esto”, afirmó otra. El avión arrancó casi una hora después.
Una vez en el aeropuerto de Miami, Estados Unidos, los oficiales de inmigración reconocieron que los retrasos son comunes en la aerolínea. No sería la primera ni la última travesía para dos pasajeras que volvieron a pasar por la misma “tragedia” durante su regreso a Caracas.
“El vuelo está retrasado”
Madre e hija arribaron al aeropuerto internacional en horas del mediodía para abordar el vuelo 1520 Miami-Caracas, de la aerolínea Santa Bárbara . El regreso estaba pautado para las 4:30 de la tarde.
“El vuelo está retrasado porque en estos momentos tenemos un solo avión. Tiene previsto salir aproximadamente a las 11:00 de la noche”, dijo una empleada detrás del mostrador de la aerolínea.
El chequeo comenzó a la 1:00 de la tarde, mientras que los pasajeros se preguntaban si la espera sería más larga. Una vez cancelado el impuesto de salida, el viajero podía reclamar su ticket de alimento. Esta vez la opción abarcaba más locales, el colapso no volvió a repetirse. Sin embargo, se podía disfrutar de este servicio era después de las 5:00 de la tarde.
Luego de más de 10 horas de espera en el aeropuerto, el embarque inició alrededor de las 10:30 de la noche. Había varias familias con niños. El avión despegó una hora después.
Ya cuando el avión estaba a punto de aterrizar en Caracas, el capitán informó que el aeropuerto de Maiquetía se encontraba cerrado por una aeronave accidentada en la pista y aclaró que era necesario desviarse a Maracaibo. Eran las 2:15 de la mañana.
“A Maracaibo llegamos como a las 3:00 de la mañana, allí nos mantuvieron adentro del avión hasta las 8:30 de la mañana”, dijo una médico cirujano que prefirió mantenerse en el anonimato.
La incertidumbre reinó en el interior del avión. El capitán informó que era necesario echar combustible y que se encontraba resolviendo la situación. Mandó a los pasajeros a bajar las ventanillas y a “descansar” un poco.
Alrededor de las 6:00 de la mañana, los usuarios comenzaron a alterarse. Una señora decía que la situación tenía que darse a conocer a través de las noticias, mientras que otro pasajero informó en Twitter que el vuelo se encontraba “retenido” en la ciudad marabina.
Sin embargo, el capitán aseguró a través del altavoz que aquellos pasajeros que no tuvieran paciencia, estaban invitados a abandonar el avión: “La puerta está abierta”, señaló.
Minutos después, la aeromoza aclaró la situación y afirmó que estaban esperando a los “despachadores” de Santa Bárbara para echar combustible. Arribaron en un vuelo que aterrizó en Maracaibo alrededor de las 7:00 de la mañana. Convidó a los pasajeros a tener “paciencia” y ratificó que estarían más confortables en el interior de la aeronave que en las instalaciones del aeropuerto.
“Si tienes a unos pasajeros a bordo debes suministrar agua y alimentos, pero siempre mantenerlos informados constantemente. De lo contrario, se crea nerviosismo a bordo”, precisó el piloto consultado.
Finalmente, los despachadores llegaron y echaron combustible con los pasajeros a bordo, no sin antes la aeromoza advertir a los usuarios que mantuvieran su “cinturón de seguridad desabrochado y los celulares apagados”. El uso de los sanitarios estaba restringido.
“En ese momento, las cabineras deben permanecer en las puertas de emergencia”, agregó el piloto. El llenado de combustible culminó, la calma volvió al interior de la aeronave.
“No lo puedo creer”
La cirujano referida anteriormente sufre de insuficiencia venosa crónica, debido a su edad: “Las venas se relajan y la sangre queda acumulada en los pies. Por tanto, tengo que tener una posición acostada para que aumente el retorno venoso”, dijo.
Esta dificultad se corrige con las piernas en alto, pero si la persona pasa 24 horas parada o sentada, el retorno venoso se dificulta ocasionando una hinchazón en los pies.
Efectivamente, eso fue lo que le pasó. Habló con la aeromoza para que le diera una solución y le ofreció llamarle una ambulancia o sacar el asiento del avión y sentarse en el piso. Así lo hizo justo al frente de los sanitarios, con las piernas estiradas, a esperar que le bajara la hinchazón.
El vuelo despegó alrededor de las 8:30 de la mañana, después de casi un día de larga espera. “No lo puedo creer”, afirmó una pasajera al aterrizar en Caracas. Las maletas tardaron otra media hora más en salir. Definitivamente, toda una odisea que contar…