Venderán comida en vuelos de Latam Airlines en Colombia.

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En noviembre del año pasado, Fernando Pointevin, director ejecutivo de Latam Airlines Colombia, fue claro y contundente: “Queremos hacer más competitivos los precios de los tiquetes para darle flexibilidad y personalización a nuestros usuarios”. Eso, en términos de mercadeo, suena muy bien. Es atractivo. Pero no se refería a una simple campaña publicitaria. Estaba hablando de lo que sería el nuevo modelo de negocio en el que estaba trabajando la multinacional aérea, que en el mercado colombiano movilizó en el 2016 un poco más de 5,78 millones de pasajeros entre domésticos e internacionales que llegaron a este país.

Tres meses más tarde, el mismo líder de la compañía más grande del país después de Avianca, es claro en soltar el que será el primero de varios anuncios que tendrá impacto directo sobre sus millones de usuarios: venderán alimentos en sus vuelos domésticos desde el 15 de febrero bajo la marca Mercado Latam. “Es el primer paso en la evolución del nuevo modelo de viaje de la aerolínea, que incorporará algunas prácticas de bajo costo en la operación doméstica para ofrecer a nuestros pasajeros más opciones, tarifas flexibles y un viaje hecho a la medida, pagando únicamente por lo que necesita”.

La estrategia hace parte de la reingeniería en la que están todas las aerolíneas del mundo donde se tiene como base elevar los ingresos y abaratar los costos de operación. “El cargue (de los productos) se hace en la mañana y va bajando de acuerdo a la cantidad de pasajeros. No se está cargando todo el tiempo y esto permite eficiencia, de tal forma que no se genere peso que aumente costos del vuelo”, explica María Lara, directora de Asuntos Corporativos de Latam Colombia.

Los pagos se podrán realizar en efectivo o con tarjeta de crédito, ya se están haciendo pruebas en distintos vuelos, pero todo arranca el 15 de febrero. “En cada país buscamos marcas locales. En Colombia mantenemos nuestra alianza con Juan Valdez. Pero se busca que los viajeros sientan ese asocio con cada marca. Van a encontrar almojábana, arequipe, muchos productos de aquí”, apunta Lara.

La inversión en la capacitación del personal, los nuevos carros para las ventas que llevan las tripulaciones y la tecnología necesaria para las transacciones se calcula en 15.000 millones de pesos, “unos cinco millones de dólares”, recalca Lara. Pointevin, por su parte, recordó que “como parte del compromiso que tenemos dentro del nuevo modelo de viajar, de empoderar a nuestros pasajeros para que puedan elegir cómo quieren volar, hemos invertido más de 50 millones de dólares en tecnología por año para mejorar la experiencia de viaje incluyendo herramientas de entretenimiento a bordo como LATAM Entertainment y canales digitales disponibles para los pasajeros como la página web y la aplicación para dispositivos móviles”.

Y ahí es cuando se entiende, por ejemplo, el siguiente paso que quieren dar masivamente: “El mercado colombiano es maduro y ya sabe qué es el bajo costo y sabe que se puede montar con esta alternativa. No vamos a ser una low cost. Estamos cambiando ciertas prácticas como la compra a bordo o la selección del asiento”, explica Lara. Se refiere a que “en el futuro me asignan la silla, pero si el pasajero la quiere escoger, eso tendrá un costo”.

Fuente: El Espectador