Viva Colombia, otro ejemplo de que la gente no lee las instrucciones.

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A todos nos gustan las cosas gratis. ¿A quién no? Pero lamentablemente en la vida casi nada es gratis. Siempre se deben pagar de una forma u otra por todo. Lo que sí sucede es que hay empresas que se dedican a que, si bien no nos salgan gratis, sean muy asequibles.

Me refiero en este caso a la aerolínea Viva Colombia. ¿O no recuerdan antes de su llegada cómo el oligopolio de las aerolíneas existentes mantenían alto el valor de los tiquetes? Viva Colombia incursionó y logró bajar los precios de muchos trayectos. Y aún así con un tiquete ida y regreso a Cartagena por 100 mil pesos la gente sigue llorando.

Viva Colombia funciona bajo del modelo ‘low cost’: usted paga mucho más bajo el tiquete que una aerolínea convencional pero tiene restricciones y menos servicios. La empresa ahorra al máximo en todos sus gastos operacionales, menos en la seguridad, para que se refleje en el valor de los tiquetes. Lo increíble es que hay gente que aún no lo entiende.

Pagan Viva Colombia y esperan trato de Air Emirates con sala de espera VIP, internet ilimitado, sillas en primera clase, tres comidas en el vuelo, pasabocas y licor ilimitados, suvenir, mantas para el frío, audífonos, almohada para el cuello, tres maletas o más y hasta que los dejen pilotar el avión.

Esto sucede porque a muchos colombianos no les gusta leer las instrucciones de nada ¡y menos aún cumplirlas! ¿Quién de ustedes leyó las instrucciones de uso de su celular cuando lo compraron? Nadie. No mientan. Yo tampoco.

Aunque en este caso no es tan grave; pero si usted va a comprar un tiquete barato de avión DEBE leer las instrucciones o condiciones del tiquete.

Así, créame, se evitará la indignación y la lloradera cuando esa súper promoción no incluía todo lo que usted pensaba.

Soy asiduo usuario de Viva Colombia y me sé las condiciones. Aún veo gente que llega con dos o más maletas de mano a la zona de embarque, llegan sin haber hecho antes el ‘check in’, llegan sin imprimir el pasabordo o tenerlo listo en el celular y cuando les dicen que tienen que pagar más por estos servicios que se deben hacer antes, se molestan.

Resultan indignadísimos: ‘Llámeme al gerente’, ‘qué abuso’, ‘qué irrespeto con el cliente’, ‘En mi vida vuelvo a volar con esta aerolínea de mierda’, e insultan a los empleados de la aerolínea que simplemente cumplen con su trabajo.

De ahí pasan a las redes sociales, a grabar el video y a pedir ‘likes y shares’. Y aquí nos encanta compartir información sin el menor filtro de veracidad.

Pregunto: si buscan comodidad y mejores servicios en el viaje, ¿por qué no pagan el mismo tiquete en clase ejecutiva de Avianca que puede costar dos millones o más?

Hace unos días se viralizó por redes un incidente –otro de estos indignados- de una pasajera que se ve claramente que no leyó las instrucciones.

¿Y qué pasa cuando uno no lee las instrucciones? Hay problemas. Llegó, según Viva Colombia, con maletas que no cumplían las especificaciones. Pero lo más grave del incidente es que esta señora no sólo no quiso pagar por la maleta sino que además ingresó al avión sin autorización.

¿Imaginan que eso hubiera pasado en un aeropuerto en Estados Unidos o en Alemania? La sacan a la fuerza, la esposan y hasta le pueden presentar cargos. Pero estamos en Colombia donde un porcentaje de la población no lee, no le gusta cumplir las normas y se molesta cuando se las exigen.

Además, demoró la salida del vuelo sin importar que los aviones tienen unos horarios estrictos de salidas y aterrizajes en aeropuertos.

Esto no era un bus que hacía la ruta entre Chigorodó y Dabeiba, que para cada vez que le sacan la mano y las personas se pueden acomodar como pueden con todo y sus maletas. No, esto es un avión. Aquí los niveles de seguridad son muchísimos más altos y, por ende, las reglas.

Aún sigue sorprendiendo que muchos pasajeros parecen aplaudir el mal comportamiento de esta persona. No cumple las reglas y la culpa es de la aerolínea.

Los pasajeros apoyan el incumplimiento de las mismas. Algo que tenemos muchos colombianos es un gran sentido de la solidaridad y me parece destacable la empatía que mostraron los pasajeros por la señora, pero de ahí a patrocinar un mal comportamiento que no sólo afecta el transcurso normal del vuelo sino a otras personas es muy equivocado.

Es muy válido sentir empatía y querer ayudar a la persona en ese momento –debía pagar por una maleta- pero no se debe aplaudir ni permitir un comportamiento que no cumple con las reglas en donde todos se ven perjudicados. Mal ejemplo.

Pero, insisto, estamos llenos de excusas. Excusas de la mentalidad del subdesarrollo:

¡Ay es que son apenas unos centímetros de más en la maleta!
Pero si la maleta sólo pesa un kilo más de lo permitido.
¡Ay es que es un bolsito que ni se nota!
¡Ay es que no imprimí el pasabordo porque no tengo impresora en la casa!
La lista sigue…

Algunas aerolíneas son flexibles y dejan ingresar pasajeros así. Pero esto es la excepción, no la regla.

Claramente hay aerolíneas que abusan de sus clientes en algunos casos. Cancelan vuelos, sobrevenden tiquetes y hacen otras artimañas para evadir su responsabilidad frente al pasajero.

Pero eso es otra historia que no trato en esta columna, ni mi interés es hablar bien de Viva Colombia que sé que también comete errores.

Si usted compra un tiquete en una aerolínea de bajo costo debe comprender muy bien cómo funciona y acatar las condiciones.

A mí el servicio de Viva Colombia me parece justo para su precios. Si quiere un mejor servicio, pague más. Opciones es lo que hay. Si no lee las instrucciones no se queje después.

¡QUÉ LEJOS ESTAMOS!

Adenda 1: En diciembre de 2016 viajé con mi novia a Europa a un tour con un grupo de turistas todos latinos. El guía español nos citaba a las 7:00 a.m. para comenzar recorridos o viajes entre ciudades. Pues pasaban las 7:20 y algunos de estos compañeros de ruta apenas estaban desayunando. Nos falta mucho, señoras y señores.

Adenda 2: Leí también gente indignada porque los almacenes D1 cobraban las bolsas a $80 pesos y no a $20 como decretó el Gobierno. Otro ejemplo de que no leemos las instrucciones. Como D1 es un supermercado ‘Low cost’ cobra las bolsas desde que inició su operación. Lo que hizo fue aumentar los 20 pesos. Leamos antes de indignarnos.

Por: Luis E. Quintero – El Tiempo

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