Aerolíneas

Nuevo intento de American Airlines y Qantas para formar una ‘joint venture’.

American Airlines y Qantas Airways han presentado una nueva solicitud ante el Departamento de Transportes de los Estados Unidos (DOT, en sus siglas en inglés) para formar un negocio conjunto que les permita aumentar la oferta de vuelos entre Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, combinando horarios y con ingresos combinados, publicó EuropaPress.

Las dos compañías señalan que esta alianza estimularía de forma “significativa” la demanda de nuevos viajes: hasta 180.000 asientos entre los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda al año.

American y Qantas advierte de que no tendrán otra opción que reducir aún más el código compartido en sus redes si esta vez no logran ‘luz verde’ a una operación que en su día sí logró el visto bueno de los reguladores de Australia y Nueva Zelanda antes de que fuera rechazada por los Estados Unidos.

Las aerolíneas esperan que ahora las autoridades miren “más favorablemente” el proyecto, ya que el presidente Donald Trump ha prometido impulsar la industria de Estados Unidos a través de una regulación más ligera y un enfoque más abierto para la aplicación de la ley antimonopolio.

“El negocio conjunto propuesto mejorará significativamente el servicio, estimulará la demanda y desbloqueará más de 300 millones de dólares (245 millones de euros) anuales en beneficios para el consumidor que no se pueden lograr a través de ninguna otra forma de cooperación”, dijo Qantas en un comunicado emitido este martes.

Qantas señala que un rechazo podría resultar en que la aerolínea reduzca sus frecuencias con el país o incluso cancele su servicio entre Sídney y Dallas, mientras que American puede reducir aún más los servicios entre Los Ángeles y las ciudades de Sídney y Auckland.

American Airlines y Qantas actualmente dependen de acuerdos de código compartido para hacer que esas rutas sean económicamente viables. Si se aprueba el acuerdo de colaboración las dos empresas podrían ofrecer más vuelos, incluso a las ciudades a las que actualmente no prestan servicios, según han argumentado las compañías.