Aeropuertos

Los controladores aéreos vaticinan un verano de “colapso” en Barcelona – El Prat.

Los controladores aéreos avisan de un verano de “colapso” en el aeropuerto de Barcelona – El Prat. La escasez de supervisores en las torres de control se ha hecho crónica y, pese a las convocatorias de Enaire para contratar a nuevos profesionales, no se va a llegar a tiempo para distender el intenso cuadrante de turnos previsto en temporada alta. “No es una previsión pesimista, es realista”, anticipa Pau Marí, portavoz del sindicato Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA). El aeropuerto acumula ya un 9,4% más de pasajeros que el año pasado en estas fechas.

El Prat va camino de superar el récord de los 47,2 millones de pasajeros alcanzados en 2017 porque, para verano, las aerolíneas han anunciado más asientos a la venta y más actividad. “Somos una plantilla que ya está muy exprimida, la empresa nos pone al límite y no podremos dar abasto”, apunta Marí en nombre de USCA. Enaire, la empresa que gestiona la plantilla de controladores aéreos, ha lanzado en los dos últimos años sendas convocatorias, de un centenar de plazas cada una, para contratar a nuevos profesionales. “Tras diez años sin sacar ninguna convocatoria, nos alegramos, pero a corto plazo no se resuelve nada porque la formación y el proceso de habilitación para que los nuevos puedan ocupar una plaza se alarga unos dos años”, dice Marí.

El estirón de El Prat es más notorio en tráfico de pasajeros que en número de operaciones, ya que las compañías optan por operar aviones de mayor tamaño. A las tres frecuencias diarias del coloso Airbus 380 de Emirates hay que sumarle el Airbus 340-600 de Qatar Airways, y otros monstruos del aire como el Boeing 747-400 de la israelí El AL o el Boeing 777 de American Airlines. “Mover aviones más grandes acarrea más dificultades y más trabajo”.

Con una media 68 movimientos por hora, El Prat supuestamente podría crecer hasta los 72, según Aena. “No es real barajar estos números”, matiza el portavoz de los controladores. Y alerta de que, si Aena sigue ofertando los slots por encima de las capacidades reales de la instalación y del personal operativo, “los retrasos van a ser inevitables”. Como ejemplo, expone: “Es como si un hospital acepta más pacientes sin contratar más doctores”.

En la torre de control de El Prat hay 70 controladores y en el centro de control aéreo de Gavà, que supervisa el tráfico de Reus y Girona, trabajan otros 400. Realizan turnos de ocho horas y, supuestamente, enlazan cinco días laborables por tres de descanso. Pero Enaire recurre a menudo a lo que se conoce como “jornada irregular”: recortar un día de descanso para cubrir huecos en los turnos de más actividad.

Por: El País