Tips y Curiosidades

Las aerolíneas que ofrecen el mejor menú a bordo y los alimentos que tienes que evitar.

Son muchas las personas que padecen aerofobia o miedo a volar; concretamente el 25 por 100 de los que viajan en avión. Pero ese miedo a volar, a sufrir un accidente aereo no se corresponde con las estadísticas. Las cifras apuntan en la dirección contraria. De los 27 millones de vuelos al año en el mundo, llegan sanos y salvos a sus casas 3.000 milllones de pasajeros. Salvos sí, pero sanos sanos no tanto. Sobre todo si se le presta atención a la comida de abordo. Morir en accidente aéreo es muy poco probable pero padecer molestias estomacales, indigestiones, etc. nos hacen replantearnos si el avión es o no un transporte seguro para nuestra salud. Al hilo de esto, el famoso chef australiano Tobie Puttock, acaba de pronunciarse al respecto causando un gran re-vuelo. El televisivo Puttock opina que tantas horas muertas a 10.000 pies del suelo te obligan a caer en la tentación de comer lo que echen sin pararte a pensar en los efectos que puede producir en el organismo. Y se ha atrevido a enumerar los “5 pecados culinarios” que deben ser evitados a toda costa.

Pasta y pan
En general los carbohidratos porque la falta de movimiento físico hace que el aparato digestivo procese los alimentos de forma más lenta y eso hace que te hinches más. Al final del vuelo, esa sensación se traduce en un cansancio y lentitud que va más allá del efecto del jet lag.

Snacks salados
Estos paquetitos se ofrecen como aperitivos ligeros pero en realidad no tienen nada de ligeros porque su alto contenido en sodio (sal) hace que absorban los fluidos corporales deshidratándonos y provocando mucha sed. Eso, sumado al ambiente seco del avión, no te deja descansar correctamente.

Barritas energéticas de frutas
Éstas suelen llevar una capa de azúcar glaseada para evitar que se desmoronen y eso hace que afecte al nivel de azúcar en sangre, provocando cambios de humor, aparte de su escaso valor nutricional.

Café
Es un líquido que deshidrata el cuerpo, puede cambiar el patrón de sueño y la leche extra puede alterar también el estómago, causar flatulencia y más visitas al baño.

Alcohol
El efecto que produce el alcohol en el cuerpo a esa altura es mayor y también deshidrata.

Pero, el que fuera mano derecha además de amigo personal del chef británico Jamie Oliver, también porpone las soluciones: reemplazar las barritas de fruta por fruta fresca, y los carbohidratos como el pan, arroz y pasta por proteínas como carne, pollo o ternera. Tobie Puttock asegura que pasó mucho tiempo llevándose su propia comida al avión pero que ya se ha relajado algo más porque también confía en que las normas de preparación de alimentos en las diferentes aerolíneas son cada vez más estrictas aunque, añade que, hay que ser prudente, sobre todo, si al bajar del avión se tienen reuniones o asuntos de trabajo.

La opinión de Puttock está refrendada también por médicos expertos que aseguran que hay que comer con inteligencia en los aviones, eligiendo comidas livianas e hidratándose muy bien tanto antes como durante el vuelo, para evitar la retención de líquidos e hinchazón tan común en los vuelos especialmente de larga duración. Ni sal, ni fritos ni bebidas con gas, ni alcohol son buenas compañeras de viaje. Y beber infusiones en vez de café.

Pero ¿qué compañías dan mejor de comer a sus pasajeros? El buscador y comparador de vuelos Skyscanner ha realizado diversas encuentas entre sus clientes y los resultados apuntan a que la comida favorita de los pasajeros es la oriental. De hecho, entre las aerolíneas con más puntuación se encuentran varias con sede en Oriente Medio y Asia: Emirates, Singapore Airlines, Qatar, Malaysia Airlines, Thai Airways y Etihad. Aparte de éstas, los catering de las europeas Lufthansa, SAS, British Airways, KLM y Air France y la rusa Aeroflot también reciben buenas críticas. La muestra habitual de las encuestas es de unos 1.500 viajeros de 53 países diferentes. Y, la única compañía española bien valorada está en la categoría de Low Cost, y es Vueling. En esta categoría es la turca Pegasus la que se alza con la distinción de mayor calidad en sus menús. A pesar de todo, en general, los encuestados aseguran que la calidad de la comida de abordo va mejorando día a día.

Otra de las opiniones más valoradas tanto por usuarios de los aviones como por las propias compañías aéreas es la de Nik Loukas, creador del blog Inflight Feed y en el que habla, desde hace seis años, de sus experiencias de comidas a bordo en sus más de 500 vuelos realizados por placer o trabajo alrededor del mundo. Loukas se ha convertido en un experto en el tema y más de 80.000 personas al mes consultan sus consejos y comentarios. Pues para él, sus favoritas son: Air France en la que se come bien en todas sus clases. Nik valora su comida con un 9 contando con la apariencia, cantidad, calidad, originalidad y gusto. Destaca también Vanilla Air, una aerolínea japonesa de bajo costo en la que se compra la comida pero cuya oferta es amplia y buena. Los Hello Kitty Jet de la compañía Eva Air ofrece un menú infantil muy bueno, divertido y equilibrado. Croatia Airlines de Frankfurt lanzó un nuevo programa de comidas de clase ejecutiva en noviembre de 2016 llamado “Inspirado por Croacia”, en el que los pasajeros pueden disfrutar de comida tradicional local. Su desayuno a base de fruta fresca, cereales, yogur y un plato de queso, atún, tomates, limón y oliva, inspirado en la costa de Dalmacia le resultó a Loukas muy fresco, ligero y muy bien servido. Alitalia, destaca por sus platos de pasta en clase ejecutiva. Son de una calidad excelente. German Condor es, según el experto, una delicia a la hora de preparar su menú. Sus entrantes frescos y deliciosos y sus principales sencillos pero sabrosos, variados, originales y bien condimentados y Austrian Airlines cuyo desayuno a base de frutas frescas, muesli casero, huevos revueltos, tocino crujiente, champiñones salteados, tomates maduros al sol, patatas, mermelada de albaricoque, mantequilla, cruasán, selección de pan fresco al horno y zumo de naranja fresco es, según Nik, el mejor que ha comido en un avión en un tiempo muy largo.

Por: Cristina Acebal – Expansión