Tips y Curiosidades

Presurización, el enemigo de los oídos en el avión.

Durante el vuelo en el avión, los oídos suelen cerrarse, como ocurre cuando se sube o se baja con rapidez de una lugar elevado. La sensación es bastante desagradable y, para aliviar la molestia, mucha gente acostumbra abrir bien la boca hasta sentir que finalmente el oído se abre. Pero ¿por qué pasa esto?

En algunas personas, este efecto puede producir irritabilidad, mareo, vómito, dolor e incluso hemorragias, así que es importante encontrarle una solución lo antes posible.

El motivo está en el interior del aparato auditivo, exactamente en el oído medio. Separado del aire exterior por el tímpano, que es una membrana, se comunica con el extremo por medio de la trompa de eustaquio. Este tubo se encarga de compensar las diferencias de presión que diariamente nos afectan.

Cuando se produce una cambio de presión brusca, el cuerpo no es capaz de igualar la presión interna del oído con la externa, con lo que la trompa de eustaquio se bloquea, produciendo la sensación del oído tapado.

Pero ¿por qué ocurre esto si las cabinas de los aviones están presurizadas? En realidad, la presión dentro de los aviones va cambiando, dependiendo de la altura en la que están volando.

Esto se hace para proteger la estructura de los aviones porque, a medida que ascienden, la presión disminuye. Y si en el interior del avión aún hubiese la misma presión que a nivel de la superficie, su estructura no podría resistir esta diferencia y el metal que compone el fuselaje se expandiría hasta reventar por algún lugar.

Por eso, cuando la aeronave asciende o desciende, la presión dentro de la cabina se va modificando lentamente para evitar que esto ocurra, lo que provoca que los oídos se tapen.

“El oído medio está conectado con la parte de atrás de la nariz por medio de la trompa de eustaquio. Mantiene la misma presión que la presión atmosférica. Cuando el avión despega y aterriza y hay un cambio de presión en la cabina, la trompa de eustaquio no alcanza a abrirse y cerrarse para equiparar la presión con el exterior”, explica Gabriela Pérez Raffo, jefa del sector Otología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

“Por eso, cuando uno está resfriado, el oído duele porque hay tanta presión negativa en el oído medio que duele. Puede llegar a dar otitis por barotrauma, que es la inflamación de la mucosa del oído medio por no poder equiparar las presiones”, agrega la profesional.

Para poder prevenir el dolor, la página oficial de Lufhtansa recomienda.-

El método más eficaz para contrarrestar la diferencia de presión es la “maniobra de Valsalva”: tápese la nariz con los dedos y, con la boca cerrada, respire con fuerza empujando el aire hacia la faringe. La trompa de eustaquio se abre y se logra compensar la presión.

Sobre esto, Pérez Raffo explica: “Cuando bostezás se abre la trompa, entra aire y se equipara la presión interna con la externa”.

Como medida preventiva se puede aplicar un spray nasal antiinflamatorio, aproximadamente media hora antes de que el avión comience a descender. Los conductos que unen los senos paranasales con el oído medio quedan desbloqueados y permiten una compensación de la presión del oído interno y la exterior.

El movimiento que se realiza al masticar también facilita la compensación de la presión. Conviene llevar unos chicles en el bolsillo. Otro ejercicio muy recomendable para compensar la presión es el bostezo voluntario.

En caso de inflamación severa de las fosas paranasales, lo ideal es consultar al médico antes de subir al avión.

Por Clarín