Aeropuertos

Las cifras del nuevo aeropuerto de Estambul.

El nuevo aeropuerto de Estambul se inaugura parcialmente este lunes con el objetivo de llegar a ser el mayor del mundo, para lo cual es necesario culminar una ‘mudanza’ sin precedentes en la historia de la aviación mundial y cumplir unas expectativas que generan no pocas suspicacias a corto plazo.

El aeropuerto, aún sin nombre oficial, se ha diseñado en sucesivas fases que ocuparán un total de 76,5 millones de metros cuadrados. A 35 kilómetros del centro de Estambul, el nuevo aeródromo arrancará tímidamente, con apenas cinco rutas de Turkish Airlines, pero aspira a conectar más de 50 destinos nacionales y 250 internacionales.

Asumirá el tráfico que hasta ahora ha soportado el aeropuerto de Ataturk, sin capacidad ya para seguir creciendo. Sin embargo, la empresa gestora no prevé que la ‘mudanza’ se produzca hasta finales de diciembre, momento en el cual las nuevas instalaciones podrían comenzar a gestionar unos 90 millones de pasajeros al año, con vistas a alcanzar los 200 millones en una década.

Una vez terminado, contará con más de 500 puestos de facturación, más de 140 puertas de embarque y 42 kilómetros de cintas transportadoras para mover las maletas por el interior de las instalaciones, según las cifras facilitadas por la empresa gestora (IGA), que presume de tener un “gigante” entre manos.

En materia de accesos, el nuevo aeropuerto cuenta como principal aliciente una estación de metro aún por construir y que en principio no estará abierta hasta 2019, por lo que por ahora el acceso en transporte público deberá hacerse mediante autobús: habrá 18 paradas en la ciudad.

Las instalaciones contarán en 25 años con 40.000 plazas de aparcamiento, así como habitaciones de hotel en el propio aeródromo.

REPERCUSIÓN ECONÓMICA

La inversión ha superado los 10.000 millones de euros, pero el consejero delegado de IGA, Kadri Samsunlu, defendió la semana pasada en la presentación ante la prensa en Estambul que redundará en cuantiosos beneficios para la economía turca. Así, estima que en 2025 se habrán generado 225.000 empleos y el impacto económico rondará el 4,89 por ciento del PIB.

Las arcas públicas, además, obtendrían 22.200 millones de euros adicionales, según estas cifras, en las que se analiza también el empuje que tendrá la nueva construcción para una zona aún sin explotar. Solo en materia inmobiliaria, IGA calcula que se generarán 4.400 millones de dólares (más de 3.800 millones de euros) de valor adicional en este área.

Para hacer posible esta megaobra, más de 4.000 obreros han trabajado –y siguen trabajando– a pie de pista. Precisamente esta masa laboral ha sido uno de los principales motivos de preocupación, después de que se hayan registrado numerosas movilizaciones por falta de seguridad y problemas en los pagos de salarios.

Samsunlu reconoció la semana pasada que una treintena de trabajadores han perdido la vida en estas obras desde su inicio, en mayo de 2015. Varias decenas fueron detenidos el mes pasado por protagonizar las mayores protestas hasta la fecha.

Por EuropaPress