Aeropuertos

¿Qué significan los números en las pistas de aterrizaje de los aeropuertos?

La popularización del avión como medio de transporte ha convertido los aeropuertos en lugares muy frecuentados. Nos movemos con soltura por sus instalaciones, conocemos la terminología utilizada, y nos resignamos a pasar en ellos largas horas mientras esperamos el despegue de un vuelo. Una vez a bordo, nos ponemos en manos de los pilotos.

Tras los ajustes pertinentes, el aparato inicia la maniobra de despegue y empieza a moverse guiado desde la torre de control. Su movimiento no es al azar, se desliza sobre una pista perfectamente identificada con grandes números pintados en blanco, en ocasiones acompañados de una letra. Pero, ¿te has planteado en alguna ocasión qué significan?

A priori uno podría imaginar que la denominación de las pistas es una cuestión exclusiva de cada aeródromo. Siguiendo este razonamiento, a la pista principal seguramente le correspondería el 1, a la segunda en importancia, el 2, y así sucesivamente. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Y es que los números pintados en cada extremo de la pista muestran de forma inequívoca el rumbo direccional. En otras palabras, la dirección que apunta la pista, y esta se indica en grados magnéticos, a los que se les suprime la última cifra.

Así, por ejemplo, un pista cuya dirección de despegue es 73 grados hacia el este será identificada como 07 (se redondea), mientras que otra orientada 220 grados hacia el suroeste se denominará 22. Los números, por lo tanto, nunca son más altos de 36, ya que son 360 los grados que completan un círculo.

Si un aeropuerto cuenta con dos pistas paralelas, ambas tendrán el mismo número, sin embargo, para diferenciarlas se les añadirá una R (right) en la que se encuentra a la derecha, y una L (left) a la pista situada a la izquierda. Si hipotéticamente existiera una tercera pista idéntica, añadiría la letra C (center) en su denominación.

Esta información resulta de gran ayuda para el piloto y su tamaño permite una rápida y clara identificación desde el aire a mucha distancia. Conscientes de ello, las autoridades aeroportuarias controlan periódicamente las variaciones del polo norte magnético -cambia aproximadamente un grado cada año-, de forma que si es necesario, modifican la numeración y, en consecuencia, se ven obligados a pintarla ne nuevo.

Por La Vanguardia

Foto: BanksPhotos / Getty Images