Aerolíneas

Cómo hizo un Boeing 787 de Virgin Atlantic para romper el récord de velocidad.

Cuando el vuelo VS8 de Virgin Atlantic sobrevolaba los prados de Pensilvania recibió el impulso de una mano invisible que le permitió superar el récord de velocidad de un vuelo comercial: durante unos minutos llegó a los 1.289 kilómetros por hora, casi 400 km/h más que su velocidad habitual.

Este vuelo operó el lunes entre Los Ángeles y Londres. Se suponía que tenía que aterrizar en Heathrow a las 9:00 del martes, pero gracias a esta ayuda meteorológica llegó a destino 48 minutos antes.

Qué son las corrientes de chorro

Ese impulso tan fuerte fueron los vientos que corren de oeste a este en el hemisferio norte, conocidos como corrientes de chorro, que son usados por los pilotos para ganar velocidad y reducir su consumo de combustible.

Estas corrientes se encuentran en la zona llamada tropopausa, entre la troposfera (donde la temperatura es menor con la altitud) y la estratosfera (en que la temperatura es mayor).

O para más precisión, están entre los 10.000 y 12.000 metros de altura, precisamente por donde vuelan los aviones transoceánicos.

Estas corrientes se generan por la combinación del movimiento de rotación y el calentamiento de la atmósfera. Las velocidades de los vientos pueden variar según las diferencias de temperatura, pero no es extraño que pueda superar los 90 kilómetros por hora. O en casos como el del lunes, que haya ráfagas que superen los 350 kilómetros por hora.

Este fenómeno sorprendió a la comunidad aeronáutica. Peter James, un piloto con más de 25 años de experiencia, describió en Twitter que jamás había visto algo parecido mientras voló.

Sin llegar a romper la barrera del sonido

La velocidad del sonido en la atmósfera es de 1.235,22 km/h, y aunque el avión superó por cuatro minutos esa velocidad, no llegó a romper la barrera del sonido.

Por ello no se escuchó el fuerte estruendo que se produce cuando la aeronave rompe las capas de aire que se acumulan en el morro del avión, según explica a ABC Viajar Carlos Salas, decano del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (Copac).

El récord que se rompe

Los B787 Dreamliner, aeronaves de 290 pasajeros, tienen una velocidad crucero de 900 km/h.

Otro avión similar, un B787-9 operador por Norwegian, logró volar entre Nueva York y Londres en 5:13 horas, y aterrizó 53 minutos antes de tiempo. En aquella ocasión, las corrientes de chorro le permitieron alcanzar a los 1.249 kilómetros por hora.

Por supuesto que los récords de vuelos comerciales todavía siguen en poder de Concorde. En 1996 un avión de este tipo logró cruzar el Atlántico Norte hasta Gran Bretaña en 2:52 horas, el doble que la velocidad del sonido. Pero estos eran aviones diseñados para viajar a velocidades supersónicas, y que un Boeing de dos motores roce los 1.300 km/h es un mérito para destacar.

Por Juan Pedro Chuer-Missé – Cerodosbe

Foto: Eerebout Stefaan