Incidentes y Accidentes

Termina la investigación judicial en Francia del accidente del vuelo Río-París de 2009.

los jueces de instrucción franceses terminaron sus investigaciones y las familias de las 228 víctimas esperan que conduzcan a la apertura de un juicio contra la aerolínea y el constructor europeo Airbus, imputados por homicidio involuntario.

“Tenemos un primer informe que apunta claramente a Air France y Airbus, y un contra-informe que apunta de manera desvergonzada a los pilotos”, dijo a la AFP Sébastien Busy, abogado de las partes civiles.

“Una discrepancia semejante justifica un debate en una corte”, subrayó Busy.

Los jueces de instrucción que investigan este accidente anunciaron el 18 de febrero a las partes civiles la conclusión de sus investigaciones.

Esta decisión abre un plazo de tres meses durante el cual las partes civiles pueden hacer observaciones o solicitar que se investiguen nuevos elementos. Posteriormente, la fiscalía de París podrá hacer sus acusaciones y abrir eventualmente un juicio.

El 1 de junio de 2009, un Airbus A330 de Air France cayó al océano Atlántico. Los 228 pasajeros y miembros de la tripulación, de 34 nacionalidades, murieron en el accidente, el peor de la historia de la aerolínea francesa.

El elemento que desencadenó el siniestro fue la congelación de unas sondas en el exterior del aparato, las sondas Pitot, que acarrearon indicaciones erróneas sobre la velocidad y desorientaron a los pilotos, hasta que la aeronave cayó al océano.

Pero los expertos se libran una batalla sobre las responsabilidades en la serie de incidentes que condujeron al accidente. Una batalla en la que, según las partes civiles, hay también presiones económicas.

¿Reacción inapropiada?

En 2012, un primer informe señalaba fallos de la tripulación, problemas técnicos y falta de información para los pilotos en caso de congelación de la sonda, a pesar que Airbus tenía conocimiento de varios incidentes similares anteriores.

El constructor solicitó entonces un contra-informe que concluyó en una “reacción inapropiada de la tripulación” y en errores dentro de Air France.

Considerando que era demasiado favorable a Airbus, los familiares de las víctimas y la compañía impugnaron este informe ante la corte de apelaciones de París, que ordenó su anulación y la apertura de una investigación.

Un último informe, entregado en diciembre 2017, volvió a causar la indignación de las partes civiles. En éste, los expertos reafirman que la “causa directa” del accidente “resulta de las acciones inadaptadas en piloto automático” de la tripulación.

Las familias temen que Airbus use este peritaje, que apunta a la responsabilidad de los pilotos, para evitar ser condenado.

Las familias “esperan con impaciencia y determinación un juicio en el que Airbus y Air France se expliquen sobre sus responsabilidades respectivas”, declaró Entraide et Solidarité AF447, la principal asociación de familiares de las víctimas.

En su comunicado, esta asociación se refirió también al accidente del domingo de Ethiopian Airlines, que dejó 157 muertos, señalando que se trató también de un problema de “sondas relacionadas con automatismos informáticos”.

“Los aviones escapan al control humano, los pilotos deben como último recurso manejar lo inmanejable”, deploró la asociación.

Por AFP