Cuán peligroso es realmente viajar en avión a causa del brote de Coronavirus.

Ante la constante expansión del covid-19, algunos gobiernos están empezando a imponer restricciones al movimiento de las personas en un intento de contener su propagación.

Pero también, muchos individuos han comenzado a tomar precauciones por su cuenta, por temor al contagio.

En este contexto, ¿cuán peligroso es realmente viajar en avión?

Se cree comúnmente que hay más posibilidades de enfermarse en una avión porque allí se respira aire “estancado”.

De hecho, el aire en un avión puede ser de mejor calidad que en una oficina promedio (y casi seguramente mejor que un tren o un autobús).

Aunque hay más gente por metro cuadrado en un avión lleno, el aire se cambia a un ritmo más rápido.

Quingyan Chen, profesor de la Universidad Purdue, en Estados Unidos, que investiga la calidad del aire en distintos vehículos de pasajeros, estima que el aire en un avión se cambia completamente cada 2-3 minutos, en comparación con el de un edificio con aire acondicionado en donde cambia cada 10-12 minutos.

Eso es porque cuando estás en un avión, el aire que respiras se limpia con el llamado filtro para partículas del aire de alta eficiencia (Hepa, por sus siglas en inglés).

Este sistema puede capturar partículas más pequeñas que los sistemas de aire acondicionado tradicionales, incluidos los virus.

El filtro absorbe aire fresco del exterior y lo mezcla con el aire que está en la cabina. Eso significa que, en todo momento, la mitad del aire es fresco y la otra mitad no lo es.

Muchos sistemas de aire acondicionado tradicionales simplemente recirculan el mismo aire para ahorrar energía.

Además de aspirar las gotas expulsadas por una persona infectada, otra vía de transmisión es por el contacto con superficies contaminadas (puede ser la mano de una persona, la manija de una puerta, etc.).

Vicki Hertzberg, de la Universidad Emory, en EE.UU., tomó muestras de superficies en 10 vuelos intercontinentales en 2018 y descubrió que “se veían como (las muestras) de la sala de una casa”.

En otras palabras, no había nada notable en las muestras tomadas en un avión con las pruebas que había hecho en edificios y otros tipos de transporte, dice.

Aún así, es difícil generalizar sobre los riesgos de cualquier forma de transporte porque hay varios factores que aumentan o reducen el riesgo.

Por ejemplo, en un vuelo largo, los pasajeros se mueven más. Si tienen el virus, hay más riesgo de que lo propaguen.

De acuerdo a la OMS, el sitio de más riesgo en un avión son las dos filas delante, detrás o al costado de la persona infectada.

Sin embargo, durante el brote de SARS (síndrome respiratorio agudo severo) en 2003, en un avión donde viajaba una persona infectada, el 45% de las personas que se contagiaron estaba sentada fuera de esta zona del avión.

Es importante seguir las recomendaciones generales: lavarse las manos, limpiar las superficies y tratar de estornudar o toser en un pañuelo descartable.

La principal preocupación respecto a los viajes aéreos es, en realidad, que pueden transportar a personas potencialmente infectadas de un lugar del mundo a otro.

Por Rachel Schraer – BBC

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