Delta Air Lines dio un paso importante en su estrategia de flota y red internacional al realizar su primer pedido directo por el Boeing 787, comprometiéndose con 30 unidades del 787-10, el mayor integrante de la Dreamliner, con opción a 30 aviones adicionales.
El pedido está claramente orientado a impulsar el crecimiento de largo alcance y a la renovación progresiva de la flota de fuselaje ancho, con foco en rutas transatlánticas de alta demanda y servicios hacia Sudamérica, dos mercados clave dentro del portafolio internacional de Delta.
El 787-10 como pilar de eficiencia y capacidad
Con una capacidad de hasta 336 pasajeros, el Boeing 787-10 ofrece un consumo de combustible hasta un 25% inferior respecto a los aviones que reemplazará en la flota de Delta. Este diferencial se traduce en el menor costo operativo por asiento de cualquier avión de fuselaje ancho actualmente en servicio, un dato crítico para una industria presionada por márgenes ajustados y volatilidad en el precio del combustible .
Experiencia del pasajero: un argumento comercial clave
Más allá de la eficiencia, Delta pone énfasis en el producto. El Dreamliner incorpora las ventanas más grandes de cualquier avión de fuselaje ancho en operación, además de un sistema de presurización que mantiene la cabina a una altitud de cabina mas baja, lo que ayuda a que los pasajeros lleguen “más descansados” a su destino, según destaca el fabricante.
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Estos atributos refuerzan la estrategia de Delta de posicionar su marca en el segmento premium del largo radio, donde la experiencia a bordo es un factor decisivo frente a competidores tanto tradicionales como emergentes.
Visión corporativa: flota, personas y largo plazo
Ed Bastian, CEO de Delta Air Lines, enmarcó la operación dentro de una visión de largo plazo: construir “la flota del futuro”, mejorar la experiencia del cliente y lograr avances operativos sostenidos, sin perder de vista el rol del factor humano. Subrayó que estos aviones serán operados por “los mejores profesionales de la aviación de la industria”, un mensaje que conecta flota, servicio y cultura corporativa .
Desde Boeing, Stephanie Pope, presidenta y CEO de Boeing Commercial Airplanes, destacó que el 787-10 combina eficiencia, alcance y confort, calificándolo como un ajuste natural para los planes de expansión internacional y modernización de Delta, además de su contribución a los compromisos de sostenibilidad del sector .
Una relación histórica que se profundiza
Delta opera actualmente más de 460 aviones Boeing y ha volado prácticamente todas las familias de fuselaje estrecho y ancho del fabricante a lo largo de las décadas. Este nuevo pedido de largo radio refuerza una relación histórica y, según Boeing, sostiene empleos en la industria aeroespacial estadounidense a lo largo de toda su cadena de producción y suministro.
Con esta operación, la cartera total de pedidos firmes de Delta con Boeing asciende a 130 aeronaves, incluyendo el pedido ya conocido por 100 Boeing 737-10. La combinación de 787-10 para largo alcance y 737-10 para el corto y medio radio apunta a una flota más homogénea, flexible y preparada para transportar más pasajeros en una red cada vez más diversificada .
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Un apasionado por la aviación, Fundador y CEO de Aviación al Día.