Tras más de 30 años de gestiones políticas y comerciales, Emirates está a punto de lograr uno de sus objetivos históricos en Europa: volar a Berlín, la capital de la mayor economía del continente. El movimiento, lejos de ser un simple ajuste de red, reabre el debate estructural sobre competencia, derechos de tráfico y el rol de los grandes hubs del Golfo frente a las aerolíneas europeas.
Una ruta largamente postergada que empieza a tomar forma
Según documentos a los que accedió Bloomberg News, Emirates prevé iniciar vuelos a Berlín en diciembre, utilizando un Boeing 777. La apertura estaba inicialmente prevista para mayo, pero fue retrasada por demoras en la entrega de aeronaves, un problema que hoy afecta a buena parte de la industria global.
Para Emirates, el hito es significativo: Berlín era uno de los grandes vacíos en su red alemana, limitada desde mediados de los años 90 por un acuerdo bilateral entre Alemania y Emiratos Árabes Unidos. Actualmente, la aerolínea ya opera en cuatro destinos en Alemania, y la incorporación de Berlín elevaría aún más la presión competitiva sobre Deutsche Lufthansa AG, especialmente en el largo radio.
Berlín: gran mercado, conectividad limitada
A pesar de ser la ciudad más poblada de Alemania, Berlín cuenta con un aeropuerto que sigue estando subatendido en vuelos intercontinentales. Para Emirates, la capital alemana representa una oportunidad clara para:
- Captar demanda del este del país
- Atraer pasajeros de Polonia y la República Checa
- Alimentar su hub en Dubái con tráfico que hoy debe desplazarse vía otros aeropuertos europeos
La aerolínea confirmó que ya solicitó slots en el Aeropuerto Berlín-Brandeburgo, aclarando que se trata de un paso rutinario para estar preparada en caso de recibir los derechos operativos necesarios. Desde la compañía sostienen que existe una “demanda clara” para la ruta.
Sin embargo, no hay todavía una decisión oficial sobre los derechos de tráfico, según indicó un portavoz del Ministerio Federal de Transporte alemán.
→ Emirates aterrizará en Helsinki (Finlandia) a partir de octubre
El trasfondo político y económico
El propio material corporativo de Emirates deja ver que la discusión va más allá de la aviación. En su boletín de enero, la aerolínea afirmó que obtener derechos para Berlín sería “un elemento adecuado” para los esfuerzos del gobierno alemán por impulsar la economía del este, generando empleo y ampliando la oferta para los consumidores, sin costo fiscal directo.
Este argumento no es nuevo. El presidente de Emirates, Tim Clark, ha sido uno de los principales arquitectos del lobby en Alemania. Un gesto simbólico pero elocuente ocurrió en el Berlin Air Show de 2010, cuando Emirates encargó nuevos Airbus A380 como señal de buena voluntad hacia el gobierno alemán.
Lufthansa contraataca: competencia, hubs y regulaciones
La reacción de Lufthansa no se hizo esperar. Consultada por Bloomberg, la aerolínea alemana reiteró que Emirates y otros operadores del Golfo operan bajo condiciones considerablemente más favorables, lo que —según su visión— distorsiona la competencia.
El argumento central es estratégico: los grandes hubs de Dubái y Doha permiten a estas aerolíneas canalizar tráfico intercontinental, reduciendo la demanda en rutas directas desde Europa hacia Asia y otros mercados clave.
Desde Lufthansa subrayan además que:
- Eurowings y Condor ya operan vuelos entre Berlín y Dubái
- Una ruta adicional de Emirates no mejoraría la conectividad de Berlín con América o Asia
- El efecto real sería debilitar los hubs europeos, desviando tráfico hacia Medio Oriente
En palabras de Sandra Courant, portavoz de Lufthansa, Europa debería “priorizar su propia competitividad”, especialmente frente a mayores costos operativos y estándares medioambientales más estrictos que pesan sobre las aerolíneas locales.
Un tablero regional con precedentes complejos
El caso de Berlín no es aislado. Otros actores del Golfo han buscado fórmulas para sortear las restricciones alemanas:
- Etihad Airways adquirió una participación en Air Berlin en 2011 y lanzó vuelos a la capital a través de su filial suiza.
- Qatar Airways, en cambio, obtuvo una ventaja clara tras el acuerdo de aviación entre Qatar y la Unión Europea en 2021, que le permitió ampliar su red hasta cinco destinos en Alemania.
Ese acuerdo fue precedido por fuertes críticas de aerolíneas europeas y gobiernos nacionales, que denunciaron ayudas estatales a los operadores del Golfo. La Unión Europea intentó negociar un pacto similar con Emiratos Árabes Unidos, pero el país se resistió.
Más recientemente, Lufthansa incluso pidió a la UE suspender el acuerdo bilateral con Qatar, citando acusaciones de corrupción contra el Estado que controla Qatar Airways.
Aunque la planificación operativa ya está en marcha, la clave sigue siendo política. Sin una resolución sobre los derechos de tráfico, la ruta Berlín–Dubái continúa en estado condicional.
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