Los programas de fidelización de las aerolíneas estadounidenses, una de las fuentes de ingresos más estables y rentables del sector, podrían enfrentarse a un riesgo estructural si prospera la propuesta del presidente Donald Trump de limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10 %. Así lo advirtieron consultores, bancos y ejecutivos del sector durante la conferencia Airline Economics, celebrada esta semana en Dublín.
La iniciativa, aún sin un marco regulatorio claro ni apoyo legislativo definido, ha encendido las alarmas en un ecosistema donde las aerolíneas dependen cada vez más de la venta de millas a bancos emisores de tarjetas para sostener su rentabilidad.
Por qué los programas de lealtad son hoy el motor financiero de las aerolíneas
En la última década, los programas de viajero frecuente dejaron de ser una herramienta de marketing para convertirse en verdaderas máquinas de generación de efectivo. El modelo es conocido: los bancos compran millas a las aerolíneas y las entregan a los clientes de sus tarjetas; cuanto más gastan esos clientes, más millas se emiten y más dinero fluye hacia las aerolíneas.
Según explicó Pooja Gardemal, directora de BK Associates, este esquema depende directamente de la rentabilidad del negocio de tarjetas. Un tope del 10 % a las tasas de interés eliminaría una parte sustancial del margen de los bancos y alteraría de forma drástica el valor que están dispuestos a pagar por cada milla .
“Si se fija un límite del 10 %, una enorme porción del beneficio desaparece y el valor por milla cambia de manera radical”, señaló Gardemal ante los asistentes en Dublín.
Una propuesta políticamente incierta, pero económicamente sensible
Trump ha planteado la aplicación del tope durante un año, aunque no ha detallado cómo se implementaría ni qué mecanismos regulatorios se utilizarían. La medida requeriría acción del Congreso y, pese a que se mencionó un posible inicio el 20 de enero, no se produjo ningún cambio efectivo en esa fecha.
El sector bancario ha reaccionado con dureza. El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, calificó la idea como un potencial “desastre económico”, advirtiendo que podría restringir severamente el acceso al crédito para amplios segmentos de consumidores.
El impacto potencial en gigantes como Delta y United
Las cifras en juego son considerables. Delta Air Lines recibió 8.200 millones de dólares de American Express en 2025 y apunta a alcanzar 10.000 millones de dólares anuales con su programa de tarjetas co-brandeadas. Su CEO, Ed Bastian, reconoció que aún es prematuro evaluar una propuesta que podría no materializarse, pero el volumen de ingresos deja claro lo que está en riesgo.
En el caso de United Airlines, su director comercial Andrew Nocella confirmó que la compañía mantiene un diálogo constante con JPMorgan, su principal socio financiero. Aunque la aerolínea también se vería afectada, Nocella considera que su exposición sería menor que la de otros competidores, ya que sus clientes suelen tener mayores puntajes crediticios y menores tasas de morosidad.
Aerolíneas como “marcas de estilo de vida”: una tendencia en riesgo
Un informe de la empresa de leasing Avolon, publicado antes del encuentro de financiamiento aeronáutico, subraya que las aerolíneas estadounidenses se han transformado en “lifestyle brands”, utilizando los ingresos por lealtad y tarjetas de crédito para compensar áreas estructuralmente deficitarias del negocio aéreo tradicional.
Desde la consultora MBA Aviation, su vicepresidenta senior de modelización, Anne Correa, advirtió que un tope a las tasas modificaría el comportamiento del consumidor y redefiniría el valor económico de los programas de fidelización, según conversaciones mantenidas con entidades bancarias .
¿Un impacto limitado a los clientes de menor ingreso?
No todos en la industria comparten el mismo nivel de preocupación. Algunos ejecutivos señalan que los clientes de alto poder adquisitivo —quienes concentran buena parte del gasto y del valor de los programas de lealtad— no se verían afectados.
“Solo las personas con recursos podrán calificar para tarjetas con una tasa del 10 %”, afirmó Michael Miller, director general de Barclays, quien además consideró poco probable que la propuesta se mantenga en el tiempo.
Por ahora, la iniciativa de Trump permanece en el terreno de la incertidumbre política. Sin embargo, el debate ha puesto en evidencia hasta qué punto la estabilidad financiera de las aerolíneas estadounidenses está ligada a los programas de lealtad y al negocio de tarjetas de crédito.
Con información de Reuters
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