La investigación de la National Transportation Safety Board (NTSB) sobre el accidente fatal del McDonnell Douglas MD-11 de carga de UPS en el aeropuerto de Louisville, Kentucky, ha puesto el foco en un elemento técnico crítico que ya había sido identificado más de una década antes por el propio fabricante. El hallazgo reabre un debate incómodo para la industria: cuándo un problema de fatiga deja de ser “mantenible” y pasa a ser una amenaza directa para la seguridad de vuelo.
El accidente, ocurrido en noviembre de 2025, dejó 15 personas fallecidas, entre ellas tres tripulantes, y derivó en la inmovilización del modelo MD-11 en operaciones de carga. La aeronave se estrelló tras un incendio en vuelo, en una secuencia que los investigadores siguen reconstruyendo.
La pieza clave: grietas por fatiga en el pylón izquierdo
El “bearing race” bajo la lupa
Según el informe preliminar del NTSB, la aeronave accidentada presentaba grietas por fatiga en una estructura de soporte del pylón izquierdo, el conjunto que conecta el ala con uno de los motores. La pieza afectada es conocida como bearing race, un componente estructural que juega un rol esencial en la integridad del montaje del motor.
Este no era un fenómeno desconocido.
En 2011, Boeing había emitido una carta de servicio en la que documentaba cuatro fallos previos del bearing race en tres aeronaves distintas. Aquella comunicación recomendaba inspecciones visuales periódicas, con una frecuencia típica de cada cinco años, pero no clasificaba el problema como un “safety-of-flight issue”, es decir, no lo consideraba un riesgo inmediato para la seguridad del vuelo.
Ese punto es hoy central en la investigación.
Cuando la fatiga estructural deja de ser un detalle de mantenimiento
Una advertencia técnica que gana peso retrospectivo
Para el experto en seguridad aérea Anthony Brickhouse, citado en la actualización del NTSB, el boletín de Boeing ya advertía sobre un escenario de fatiga estructural.
“Si la fatiga no se gestiona correctamente, obviamente puede convertirse en un problema de seguridad de vuelo”.
La afirmación resume el dilema técnico y regulatorio: la fatiga es progresiva, silenciosa y, en muchos casos, detectable solo si los intervalos de inspección y los criterios de severidad son los adecuados. El documento de 2011 asumía que las inspecciones visuales eran suficientes, una premisa que ahora está siendo revisada a la luz del accidente.
Fuego en el primer motor y anomalías en el segundo
Una cadena de eventos aún incompleta
El NTSB confirmó además que:
- El primer motor del MD-11 se incendió en vuelo.
- El segundo motor presentó anomalías en el empuje.
En condiciones normales, un avión trimotor como el MD-11, operando con dos motores plenamente funcionales, debería ser capaz de mantener el ascenso. El hecho de que esto no ocurriera refuerza la hipótesis de fallas encadena, más allá de un único evento aislado.
Los investigadores están analizando ahora la posible ingestión de restos o fragmentos, una línea de investigación habitual cuando se combinan fallos estructurales, fuego de motor y pérdida de rendimiento.
Con información de Reuters
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