United y American elevan su pulso estratégico en Chicago: la batalla por dominar el Aeropuerto O’Hare

El Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago, uno de los nodos valiosos de la aviación comercial global, se ha convertido en el escenario de una competencia abierta entre United Airlines y American Airlines. Lo que comenzó como una reconstrucción asimétrica tras la pandemia ha evolucionado hacia una disputa estructural por puertas, horarios, conectividad, producto premium y participación de mercado, con implicancias de largo plazo para ambas aerolíneas y para el ecosistema corporativo de EE. UU.

Lejos de una guerra de tarifas, el batalla en Chicago revela una verdad cada vez más clara en la industria: el acceso físico y operativo al aeropuerto define al ganador.

De la recuperación postpandemia a la confrontación directa

Tras el COVID-19, United se movió más rápido para restaurar y luego expandir su operación en O’Hare, mientras que American quedó por debajo de sus niveles de 2019 durante más tiempo. Esa diferencia inicial hoy se traduce en una brecha tangible de escala y control.

American, que reivindica una presencia histórica en Chicago desde su primer vuelo programado en 1926, considera a O’Hare su tercer hub más grande. United, en cambio, juega de local: su sede corporativa está en Chicago y el aeropuerto es una pieza central de su red doméstica e internacional .

A finales de diciembre, American anunció el mayor programa primaveral de su historia en O’Hare, con:

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United contraataca desde una posición dominante

United no solo respondió, sino que lo hizo desde una posición estructuralmente más sólida. Para el verano, la aerolínea planea operar casi 650 vuelos diarios a cerca de 200 destinos desde O’Hare, apoyada en una mayor huella de puertas y una red de conexiones más amplia .

La compañía afirma haber incorporado miles de empleados locales y proyecta sumar miles más antes de 2027, una señal de apuesta a largo plazo. Los resultados operativos respaldan esa narrativa:

Para el CEO de United, Scott Kirby, O’Hare es hoy “sólidamente rentable”, una afirmación que utiliza para cuestionar la sostenibilidad del crecimiento de su rival .

Puertas y horarios: el verdadero campo de batalla

Analistas coinciden en que el enfrentamiento en Chicago ilustra un cambio estructural en la competencia aérea. No son las tarifas las que definen el orden jerárquico, sino el acceso a puertas y la calidad de los horarios, especialmente para el pasajero corporativo.

En la mayoría de los grandes hubs estadounidenses el mapa está definido:

Chicago es una excepción. Es uno de los pocos aeropuertos donde dos aerolíneas legacy aún compiten a gran escala, y esa competencia se da en tiempo real. Cuando American anunció nuevas rutas, United respondió en menos de 24 horas, en algunos casos aumentando frecuencias en los mismos mercados .

Un aeropuerto en expansión… y en disputa

Según Michael McMurray, comisionado del Departamento de Aviación de Chicago, la rivalidad es un reflejo de la fortaleza de la ciudad. Con ocho pistas y un plan de expansión terminal de USD 8.500 millones que añadirá nuevos gates durante la próxima década, el aeropuerto puede absorber crecimiento sin caer en congestión crónica .

Los datos respaldan esa visión. Un análisis del profesor Joseph Schwieterman (DePaul University) muestra que O’Hare fue el hub principal de EE. UU. que más creció el último año en:

Chicago como mercado premium estratégico

La ubicación central de Chicago permite conectar eficientemente la Costa Este y Oeste, además de funcionar como puerta de entrada clave hacia Europa y Asia. A esto se suma una base corporativa sólida, que impulsa la demanda de:

Ambas aerolíneas están ajustando su producto:

American también reportó que las inscripciones a su programa de fidelidad en Chicago crecieron cerca de 20 % en el tercer trimestre de 2025, más del doble del ritmo promedio de su red.

La aritmética de las puertas: ventaja clara para United

Según datos de Cirium, United opera alrededor del 50 % de todos los vuelos programados en O’Hare, frente a aproximadamente un tercio de American. Esa brecha se amplió a finales de 2025, cuando:

American considera la pérdida temporal. Para mitigar el impacto, compró dos puertas a Spirit Airlines por USD 30 millones, lo que, según la compañía, recupera cerca de la mitad de la capacidad perdida.

Por ahora, la batalla en O’Hare está lejos de resolverse. Y en la aviación comercial moderna, pocas disputas son tan reveladoras como esta.

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