Rolls-Royce defiende precios de los motores ante críticas de las aerolíneas

Rolls-Royce salió a defender públicamente su política de precios y su estrategia industrial después de que las aerolíneas intensificaran sus críticas contra los fabricantes de motores, acusándolos de aprovechar los problemas de la cadena de suministro para elevar los costos de mantenimiento, incluso en un contexto de déficits de durabilidad y largas colas en los talleres.

Las declaraciones se produjeron en un momento particularmente sensible para la industria, con flotas modernas enfrentando cuellos de botella operativos que impactan directamente en la disponibilidad de aeronaves y en los costos unitarios de las aerolíneas.

El reclamo de las aerolíneas: precios al alza y confiabilidad bajo presión

El detonante fue la intervención de Willie Walsh, director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), quien afirmó que los fabricantes de motores habían incrementado los precios de las reparaciones de forma generalizada, a pesar de que los operadores siguen enfrentando problemas de durabilidad y retrasos significativos en el mantenimiento de los motores de última generación.

El mensaje de Walsh refleja una preocupación extendida en la industria: la brecha entre las promesas de eficiencia de los motores modernos y la realidad operativa de flotas que pasan más tiempo del esperado fuera de servicio.

La respuesta de Rolls-Royce: costos reales y disrupción estructural

Desde el Singapore Airshow, Rob Watson, presidente de la división Civil Aerospace de Rolls-Royce, rechazó la idea de que el fabricante esté capitalizando la crisis. Según el ejecutivo, el ajuste de precios es una consecuencia directa del aumento de costos provocado por la disrupción de la cadena de suministro tras la pandemia y la inestabilidad geopolítica.

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“Nuestro pricing ha sido, hasta cierto punto, una función del costo. Estamos reflejando costos más altos, impulsados por todos esos desafíos de la cadena de suministro de los que todo el mundo habla”, explicó Watson.

El directivo subrayó que estas presiones no son exclusivas de Rolls-Royce, sino un fenómeno transversal en toda la industria aeroespacial.

Mejoras en durabilidad: el foco en el motor del A350-1000

Uno de los puntos técnicos clave abordados por Watson fue la evolución del motor de mayor tamaño de Rolls-Royce para el Airbus A350-1000, un programa seguido de cerca por aerolíneas y arrendadores.

60% más de tiempo en ala… por ahora

Según la compañía, las mejoras ya implementadas están generando un 60% más de tiempo en ala entre revisiones, un avance significativo frente a los problemas iniciales de durabilidad que afectaron a esta familia de motores.

Rolls-Royce afirma que el programa de mejora continúa y que nuevos avances se esperan a partir de 2028, lo que sugiere que el proceso aún está lejos de completarse.

Pruebas en condiciones extremas

Como parte de esta hoja de ruta, el fabricante planea probar el motor en condiciones severas de Medio Oriente en 2027, un entorno operativo crítico para evaluar el comportamiento térmico y estructural del propulsor.

Este punto es especialmente relevante para clientes como Emirates, el mayor comprador mundial de aviones de fuselaje ancho, que ha dejado claro que necesita ver mejoras tangibles en el tiempo entre visitas al taller antes de comprometer nuevas compras del A350-1000.

El A350-2000 y el debate estratégico con Airbus

Consultado sobre la posibilidad de que Airbus amplíe la familia A350 con un hipotético A350-2000, diseñado para competir con el Boeing 777-9, Watson adoptó un tono prudente.

El ejecutivo expresó apoyo general a la estrategia de Airbus, destacando la “relación muy estrecha” entre ambas compañías, pero evitó entrar en detalles técnicos o comerciales sobre el proyecto.

Analistas del sector han señalado que una versión de mayor capacidad del A350 podría requerir una mejora significativa o incluso el desarrollo de un nuevo motor, lo que implicaría costos elevados y riesgos técnicos adicionales. Rolls-Royce, por ahora, no ha confirmado ni desmentido esa posibilidad.

El cruce de declaraciones entre aerolíneas y fabricantes de motores expone una tensión estructural en la aviación comercial actual. Mientras los operadores exigen mayor confiabilidad y previsibilidad de costos, los fabricantes enfrentan presiones inflacionarias, cadenas de suministro frágiles y programas de mejora aún en curso.

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