Spirit Airlines bajo presión: Entre el Capítulo 11 y problemas operativos sistémicos

Spirit Airlines ha cancelado más de 250 vuelos desde el viernes 13 de febrero, en un episodio que ha dejado pasajeros varados, especialmente en aeropuertos del sur de Florida, según reportó USA Today. La aerolínea ha reconocido que las interrupciones están vinculadas a escasez de tripulaciones, un problema que ha impactado directamente su programación.

En el Aeropuerto de Fort Lauderdale-Hollywood, donde Spirit es el transportista dominante, la afectación ha sido particularmente severa, posicionándolo entre los aeropuertos más impactados del país. También el Aeropuerto de Palm Beach ha registrado múltiples cancelaciones y retrasos significativos en vuelos de la aerolínea, incluyendo rutas hacia Atlantic City y Newark, Nueva Jersey, durante los últimos siete días, según los sitios web de AirAdvisor y la propia aerolínea.

Orlando figura igualmente entre los aeropuertos más afectados por esta disrupción operativa.

Capítulo 11 y ajuste de flota: una aerolínea bajo presión estructural

Las cancelaciones se producen mientras Spirit atraviesa su segundo proceso de bancarrota bajo el Capítulo 11 en menos de un año, una situación que subraya la fragilidad financiera del operador.

En paralelo, la compañía ha vendido 20 aeronaves, la mayoría fuera de servicio. El CEO, Dave Davis, explicó que la reducción de flota busca asegurar el éxito a largo plazo de la empresa.

En el frente corporativo, el empresario de Luisiana John Miller está intentando reunir inversionistas para adquirir la aerolínea. Considera que el precio actual de la acción, situado en 3 centavos, representa una oportunidad para comprar y reestructurar Spirit. Según declaró a WAFB-TV en Nueva Orleans, si su grupo logra concretar la adquisición, el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong de Nueva Orleans se convertiría en el nuevo hub de la compañía.

Spirit Airlines cancela sus vuelos entre Fort Lauderdale y Bucaramanga, Colombia

¿Crisis puntual o patrón estructural?

Para Mike McCormick, socio gerente de la consultora Travel Again Advisory, una semana operativa difícil no implica necesariamente la inviabilidad de la aerolínea.

“Las aerolíneas fracasan por un deterioro prolongado del flujo de caja, no por una semana operativa complicada. La gran pregunta es si esto es una ruptura operativa de corto plazo o parte de un patrón más amplio”.

McCormick subraya que el verdadero riesgo surge si las preocupaciones sobre confiabilidad comienzan a influir en el comportamiento de reserva, especialmente en un mercado altamente competitivo como el sur de Florida. Aunque los clientes de Spirit son sensibles al precio, también cuentan con alternativas. Si las disrupciones se perciben como sistémicas en lugar de aisladas, los competidores podrían capitalizar la situación.

El modelo ultra low-cost frente a la volatilidad operativa

El modelo ultra-low-cost carrier (ULCC) de Spirit — tarifas base extremadamente bajas complementadas con cargos adicionales por casi todos los servicios — fue altamente rentable durante la década de 2010. Sin embargo, ha enfrentado fuertes presiones por el aumento en los precios del combustible, los costos laborales y los gastos de mantenimiento.

A esto se suma una respuesta agresiva de aerolíneas tradicionales, que han ofrecido tarifas reducidas en parte de su inventario, erosionando la base de clientes de Spirit.

Según McCormick, la estructura ultra low-cost funciona con gran eficiencia cuando la operación es estable, pero ofrece escaso margen de absorción ante interrupciones. Cuando se produce una falla, los efectos en cadena pueden amplificarse rápidamente, como ocurrió la semana pasada en los principales aeropuertos de Florida.

El Aeropuerto de Fort Lauderdale-Hollywood, como base clave de Spirit, es especialmente vulnerable. Una interrupción allí no solo afecta a pasajeros locales, sino que reverbera en toda la red de la aerolínea.

“Los colapsos operativos no matan a una aerolínea de la noche a la mañana, pero a menudo son la primera señal visible de que el margen de error está desapareciendo”.

Un pasado reciente de fusiones frustradas

La actual coyuntura también está marcada por intentos fallidos de consolidación. En 2022, Spirit buscó fusionarse con Frontier Airlines, pero los accionistas rechazaron la oferta después de que JetBlue Airways presentara una propuesta superior de 3.800 millones de dólares.

No obstante, en enero de 2024, un juez federal bloqueó la fusión con JetBlue, dejando a Spirit en una posición compleja desde entonces.

Las más de 250 cancelaciones recientes no constituyen por sí solas una sentencia definitiva para Spirit Airlines. Sin embargo, en el contexto de una bancarrota activa, una flota reducida, intentos de venta y un mercado cada vez más competitivo, la estabilidad operativa adquiere una dimensión estratégica.

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