Emirates optimista ante el Boeing 777X mientras mantiene congelados sus planes para comprar aviones Airbus A350-1000

Emirates, el mayor comprador mundial de aviones de fuselaje ancho, proyecta recibir su primer Boeing 777X a mediados del próximo año tras afrontar prolongados retrasos en el programa. Sin embargo, la aerolínea con sede en Dubái mantiene congelados sus planes de compra para el Airbus A350-1000 debido a la falta de avances en la durabilidad de los motores de Rolls-Royce, intensificando una disputa global entre los operadores aéreos y los fabricantes de plantas motrices.

Avances y expectativas para el debut del Boeing 777X

A pesar de los históricos contratiempos que han demorado el desarrollo de la aeronave, el optimismo ha retornado a la dirección de la compañía emiratí. «Cualquier cosa puede salir mal… pero está en buena forma», afirmó Tim Clark, presidente de Emirates, durante una conferencia de la industria celebrada en Berlín al referirse al estado actual del pedido del 777X.

La aerolínea estima que la entrega de su primer ejemplar ocurrirá formalmente entre mayo o junio del próximo año. Este hito se concretará 14 años después de que Emirates liderara la ola de pedidos iniciales para este modelo con capacidad de 400 asientos. El desarrollo de la aeronave, propulsada por motores de General Electric, se ha visto frenado durante años, debido principalmente a demoras en los procesos de certificación.

Sin progreso con el Airbus A350-1000 por desgaste de motores

En contraste con la situación de Boeing, los planes de Emirates respecto al fabricante europeo Airbus permanecen estancados. El operador ha condicionado firmemente cualquier orden de compra del Airbus A350-1000 a que se resuelvan los problemas de rendimiento de su planta motriz.

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Las principales discrepancias técnicas e institucionales se centran en los siguientes puntos:

Cuestionamientos a la directiva de Rolls-Royce

El descontento de Clark con el fabricante británico no se limita al ámbito estrictamente técnico, sino que ha trascendido a la gestión corporativa de la empresa. El presidente de Emirates cuestionó públicamente el paquete de remuneración potencial de más de 100 millones de libras esterlinas (134 millones de dólares) otorgado al CEO de Rolls-Royce, Tufan Erginbilgic.

Si bien a Erginbilgic se le atribuye una profunda reestructuración que impulsó un giro positivo en las ganancias y el valor de las acciones de la firma, Clark criticó con dureza la incapacidad de los fabricantes de motores para responder con eficacia a las demandas operativas del sector.

Una disputa global por precios y disponibilidad de componentes

Las tensiones de Emirates reflejan un conflicto generalizado en toda la industria aerocomercial, donde las aerolíneas se enfrentan a los fabricantes de motores debido a los altos costos y las demoras en las entregas de aeronaves y componentes.

Esta crisis sectorial incluye dinámicas complejas:

Ante estas justificaciones, Clark se mostró inflexible respecto al impacto en la conectividad aérea regional y global: «No puedo decirle a mi gobierno que no puedo volar porque no tengo esto; me echarían. Es brutal, pero así son las cosas. Tienen que hacerlo mejor que lo que están haciendo», concluyó, enviando un mensaje directo a los proveedores: «Escuchen, muchachos, ese no es mi problema, es su problema».

El futuro inmediato de la flota de largo alcance de Emirates se mantiene estrictamente condicionado por el cumplimiento de los nuevos plazos de Boeing para el 777X de cara al próximo año y por la resolución técnica definitiva que Rolls-Royce logre implementar en sus motores Trent XWB-97, un factor indispensable para que Airbus consiga reactivar el interés comercial del operador del Golfo por el A350-1000.

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