Airbus y Boeing recurren al gigante Antonov An-124 para destrabar su cadena de suministro

La alta demanda en el mercado aerocomercial y las complejidades en la cadena de suministro han forzado a los dos gigantes de la fabricación aeroespacial, Airbus y Boeing, a modificar radicalmente sus esquemas logísticos tradicionales. Según informó Reuters, en las últimas semanas ambas compañías han contratado los servicios del Antonov An-124, uno de los aviones de carga más grandes del mundo, con el objetivo de acelerar el transporte de componentes estructurales clave para sus programas de aeronaves civiles y militares.

Normalmente, el traslado de estas grandes secciones de fuselaje se realiza mediante redes de transporte marítimo, terrestre o a través de flotas dedicadas de aviones de carga modificados (como la flota de Airbus Beluga o los Boeing Dreamlifter). Recurrir a un reactor cuatrimotor de transporte pesado de forma externa representa un incremento sustancial en los costos operativos, lo que evidencia que las existencias de reserva de los fabricantes se encuentran en niveles críticos.

Airbus: El impacto de la integración de Kinston y el programa A350

En el caso del fabricante europeo, el uso del An-124 se centró en agilizar el envío de piezas destinadas al Airbus A350, su principal modelo de fuselaje ancho, el cual ha registrado demoras en sus entregas. Según fuentes de la industria, este cambio de vía marítima a aérea responde a dificultades operativas en la planta de Kinston, Carolina del Norte (antigua instalación de Spirit AeroSystems), la cual fue absorbida por Airbus en diciembre pasado como parte de un acuerdo conjunto de división del proveedor con su rival estadounidense.

Airbus y MTU Aero Engines se asocian para crear un motor de pila de combustible de hidrógeno

Boeing: Salvaguardando el programa 767 frente a costos millonarios

Por su parte, el fabricante estadounidense acudió al mismo operador del gigante de carga a finales de junio para solucionar un cuello de botella crítico. Según registros presentados ante el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT), Boeing solicitó y justificó con carácter de urgencia el uso del An-124 para operar vuelos de cabotaje en territorio estadounidense.

La operación consistió en trasladar dos secciones superiores de fuselaje desde las instalaciones de la firma Daher Aerospace situadas en Florida, hasta la planta de ensamblaje de Boeing en Everett, a las afueras de Seattle. En circunstancias ordinarias, estas estructuras se desplazan de forma terrestre a lo largo del país.

Urgencia en el programa del Boeing 767

La documentación formal expuesta por Boeing revela el impacto de estos retrasos en la producción:

Perspectivas del sector aeroespacial

Analistas de la industria coinciden en que, si bien la cadena de suministro global del sector aeroespacial muestra una tendencia generalizada de recuperación y las cifras globales de entrega han aumentado en comparación con los periodos críticos de la pandemia de COVID-19, persisten zonas vulnerables. El sector de la fabricación de aeroestructuras y componentes internos específicos continúa representando el principal desafío de capacidad para los grandes consorcios mundiales de la aviación.

La movilización recurrente de recursos de carga aérea de gran tonelaje es un síntoma claro de que los planes de fabricación se están ejecutando con márgenes de error mínimos. En el corto plazo, el reto recae en la velocidad con la que Airbus estabilice las operaciones heredadas de Spirit AeroSystems y en cómo Boeing gestione los cuellos de botella para mantener constantes los ritmos de producción de aeronaves de fuselaje ancho sin incurrir en penalizaciones económicas adicionales.

También te puede interesar

Salir de la versión móvil