AirAsia en conversaciones con el gobierno de Malasia sobre un posible apoyo financiero ante presiones económicas y el alza del combustible

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El cofundador de AirAsia, Tony Fernandes, sostuvo reuniones con el Ministerio de Finanzas de Malasia en medio de crecientes preocupaciones estatales sobre la viabilidad financiera de la mayor aerolínea de bajo costo del sudeste asiático, afectada severamente por el encarecimiento del combustible de aviación, informó la agencia Reuters. El acercamiento ocurre mientras la compañía avanza en un plan de refinanciamiento de deuda por 1.000 millones de dólares para hacer frente a sus abultados pasivos corrientes.

Negociaciones bajo la lupa: respaldo estatal y condiciones en debate

De acuerdo con tres fuentes familiarizadas con el asunto, las conversaciones se llevaron a cabo hace dos semanas y se centraron en la posibilidad de que el gobierno respalde las iniciativas de recaudación de fondos de AirAsia. Según dos de las personas consultadas, dicho apoyo estaría sujeto a que la aerolínea acepte una serie de condiciones propuestas que permanecen bajo discusión, cuyos detalles no han podido ser determinados de forma inmediata.

En los encuentros también participaron representantes de Alton Aviation Consultancy, firma contratada previamente por el Ministerio de Finanzas para evaluar las necesidades de financiamiento de la aerolínea deficitaria. Mientras que la cartera de Finanzas declinó hacer comentarios, la consultora no respondió a las solicitudes de información.

Por su parte, el Ministro de Transporte de Malasia, Anthony Loke, señaló en conferencia de prensa que ni él ni funcionarios de su despacho mantuvieron reuniones con AirAsia en las últimas dos o tres semanas. No obstante, Loke puntualizó que la empresa pudo haber sostenido diálogos con el Ministerio de Finanzas, indicando que este tipo de aerolíneas mantiene reuniones regulares con las autoridades gubernamentales.

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La postura de Tony Fernandes: costos operativos versus asistencia financiera

En declaraciones exclusivas a Reuters, Tony Fernandes, quien actúa como cofundador y asesor de la compañía, confirmó que solicitó y sostuvo encuentros con representantes de los ministerios de Finanzas y Transporte durante la semana iniciada el 28 de septiembre. Sin embargo, el ejecutivo matizó el tenor de las conversaciones:

  • Enfoque en costos de la industria: Fernandes afirmó que las discusiones no abordaron asistencia financiera, sino costos del sector como tarifas aeroportuarias y combustible.
  • Rechazo a la necesidad de rescate: El directivo manifestó contar con un 100% de confianza en que AirAsia puede sortear la coyuntura sin ayuda estatal, tal como ocurrió durante la crisis sanitaria, enfatizando que el gobierno no le ha planteado inquietudes sobre liquidez ni le ha ofrecido un paquete de ayuda.
  • Apertura a eventuales apoyos: Pese a descartar negociaciones de rescate formal, Fernandes admitió que la aerolínea no rechazaría apoyo financiero en caso de ser ofrecido por los gobiernos donde opera, incluyendo Malasia, Tailandia e Indonesia.
  • Preferencia por financiamiento local: El ejecutivo reconoció haber solicitado anteriormente gestiones gubernamentales para facilitar préstamos con bancos malasios en moneda local, con el objetivo de evitar el endeudamiento externo y acceder a mejores tasas de interés y condiciones.

Presión sobre el balance: impacto del combustible y riesgo sistémico

La inquietud gubernamental responde al papel crítico de la aerolínea en el ecosistema del país, donde controla cerca del 60% del mercado doméstico de aviación y sostiene una plantilla de 26.000 trabajadores. Las autoridades temen el impacto colateral que un deterioro mayor provocaría sobre la conectividad, el turismo y empresas vinculadas al Estado como el operador aeroportuario Malaysia Airports Holdings Berhad.

Este escenario cobra mayor relevancia tras conocerse que el gobierno consultó el mes pasado a Malaysia Airlines y Batik Air si tendrían capacidad para absorber la cuota de mercado de AirAsia en el marco de una planificación de escenarios de contingencia.

Los principales factores que presionan la estructura financiera de la compañía incluyen:

  • Escalada del combustible de aviación: El costo del combustible se disparó un 66% en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior, alcanzando un promedio de 183 dólares por barril a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
  • Pérdidas operativas y cambiarias: AirAsia registró una pérdida neta de 831 millones de ringgit (204 millones de dólares) en el trimestre finalizado el 30 de junio, impactada tanto por el combustible como por pérdidas por tipo de cambio de 331 millones de ringgit.
  • Desbalance de liquidez: Al 30 de junio, la aerolínea disponía de efectivo y saldos bancarios por 954 millones de ringgit (233,65 millones de dólares) frente a pasivos corrientes de 18.400 millones de ringgit.
  • Reacción bursátil: Las acciones de la compañía cotizaban con una baja del 5% el lunes y acumulan un desplome superior al 70% en lo que va del año.

Proyecciones y hoja de ruta financiera

En un encuentro interno celebrado el 28 de septiembre en la sede central de la aerolínea, Fernandes transmitió confianza a la plantilla laboral, argumentando que la empresa superará el bache actual y que la gran diferencia respecto a la crisis del Coronavirus es que en la actualidad la flota se encuentra operativa.

El plan estratégico de AirAsia contempla estructurar hasta 1.000 millones de dólares en los mercados de deuda internacionales, sumados a 700 millones de ringgit en líneas de crédito locales, dirigidos primordialmente al refinanciamiento de obligaciones previas. Fernandes prevé cerrar la colocación de deuda internacional entre diciembre y febrero, destinando la mitad a refinanciar créditos costosos y el remanente a capital de trabajo y cancelación de pasivos extendidos.

De cara a los próximos doce meses, la aerolínea ha presupuestado operaciones bajo un entorno de crudo elevado con factores de ocupación superiores al 80%, si bien Fernandes advirtió que valores de combustible por encima de los 200 dólares por barril aún no han sido testeados en el mercado y podrían generar destrucción de la demanda de pasajeros.

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