El estancamiento en las entregas de aeronaves comerciales y el incremento del gasto operativo para respaldar futuras cadencias de producción ampliaron el déficit operativo de Boeing en el tercer trimestre, pese a registrar mejoras en flujo de caja y en su división de defensa.
La división de aviones comerciales de Boeing, la mayor de la compañía en términos de facturación, cerró el tercer trimestre con una pérdida de US$697 millones. Este resultado superó las proyecciones de los analistas, que estimaban un déficit de US$360,8 millones. Pese a este balance negativo, la cifra representa una reducción sustancial frente a la pérdida del mismo periodo del año previo, cuando el fabricante debió asumir un cargo de US$4.900 millones derivado de las demoras en el programa del Boeing 777-9.
Desempeño financiero y divergencia entre divisiones
En contraste con el negocio comercial, la división de defensa y espacio experimentó un incremento en sus ganancias. Este repunte estuvo impulsado por:
- El aumento del gasto mundial en defensa, que generó un mayor volumen de negocio.
- La venta de activos estratégicos no esenciales, como la participación que la compañía mantuvo durante más de dos décadas en HRL Laboratories.
A nivel consolidado, los ingresos totales de Boeing crecieron un 4%, alcanzando los US$24.200 millones, cifra que se situó por encima de las previsiones del mercado. El flujo de caja libre reportó US$464 millones, superando las estimaciones de Wall Street de US$325,1 millones.
No obstante, la compañía anotó una pérdida subyacente de 34 céntimos por acción, mayor a los 21 céntimos proyectados. La deuda consolidada se mantuvo sin variaciones respecto al trimestre previo, situándose en US$45.900 millones, respaldada por US$10.000 millones en líneas de crédito no utilizadas.
Retos en la cadena de suministro: Cuellos de botella en el 737 Max y 787
El Director Ejecutivo, Kelly Ortberg —quien asumió el liderazgo en 2024 para sanear el balance financiero y restaurar la confianza operativa y regulatoria—, continúa enfrentando tensiones en la cadena de suministro que condicionan los ritmos de fabricación:
- Boeing 737 Max: La empresa continúa trabajando en estabilizar el ensamblaje en una tasa de 47 aviones al mes, manteniéndose como su principal fuente de ingresos.
- Boeing 787 Dreamliner: El fabricante opera actualmente a un ritmo de ocho unidades mensuales. El objetivo de escalar a diez aviones al mes sigue condicionado por los retrasos en el rendimiento de entrega de motores.
- Boeing 777-9: La compañía reiteró su compromiso de iniciar las entregas de este modelo de fuselaje ancho el próximo año, acumulando un retraso aproximado de seis años respecto al cronograma original.
Tras la publicación de los resultados, las acciones de la compañía llegaron a subir un 1,4% en las operaciones previas a la apertura bursátil.
A medida que Boeing gestiona su cartera de pedidos pendientes, Ortberg enfatizó ante el personal que, si bien la empresa cuenta hoy con una base más sólida que hace un año, aún resta trabajo por ejecutar para optimizar la cultura operativa, mejorar los procesos diarios y responder a las crecientes expectativas del mercado.
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