El Aeropuerto de Heathrow completa el despliegue de escáneres CT y pone fin a la revisión de líquidos y ordenadores portátiles

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El Aeropuerto londinense de Heathrow anunció que completó el despliegue total de escáneres de tomografía computarizada (CT) en todos los controles de seguridad de sus cuatro terminales. Con esta medida, el principal hub europeo se convierte, según el propio aeródromo, en el mayor aeropuerto del mundo en operar esta tecnología en el 100% de sus carriles de seguridad.

El cambio tiene un impacto directo y visible para el pasajero: ya no será necesario retirar líquidos, ordenadores portátiles o tabletas del equipaje de mano, siempre que las condiciones operativas lo permitan. Un ajuste que modifica una rutina de seguridad que lleva más de dos décadas definiendo la experiencia en los aeropuertos.

Tecnología CT: del entorno médico al corazón de la aviación comercial

Los nuevos escáneres utilizan imágenes tridimensionales de alta resolución, similares a las empleadas en entornos médicos, lo que permite a los operadores de seguridad analizar el contenido del equipaje sin necesidad de que el pasajero lo manipule. Esta capacidad elimina la exigencia de separar líquidos y dispositivos electrónicos, reduciendo tiempos de proceso y fricción operativa.

Heathrow se suma así a una tendencia global. Aeropuertos de referencia como Nueva York, Hong Kong y Dubái ya han comenzado a introducir esta tecnología, aunque en muchos casos de forma parcial o limitada a determinadas terminales o carriles.

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El fin progresivo de la regla de los 100 ml

Uno de los efectos más relevantes de los escáneres CT es la posible eliminación de la restricción de líquidos de 100 mililitros, una norma que ha marcado la seguridad aérea desde mediados de la década de 2000.

Dependiendo de la regulación nacional aplicable, estos sistemas permiten transportar envases de hasta 2 litros en el equipaje de mano, lo que supone el principio del fin de una regla que dio origen a toda una industria de productos de tocador en formato miniatura.

En el caso del Reino Unido, la limitación de 100 ml se introdujo en 2006, tras frustrarse en Heathrow un complot terrorista que contemplaba el uso de explosivos líquidos a bordo de aeronaves comerciales. Aquella decisión redefinió los estándares de seguridad a nivel mundial durante más de 20 años.

Una inversión de 1.000 millones de libras con implicaciones estratégicas

Heathrow ha cifrado la inversión total del proyecto en 1.000 millones de libras esterlinas (aproximadamente 1.350 millones de dólares), una magnitud que refleja tanto la complejidad técnica del despliegue como su importancia estratégica.

Más allá de la experiencia del pasajero, la adopción total de escáneres CT tiene implicaciones operativas profundas: mayor capacidad de procesamiento, reducción de cuellos de botella en horas punta y una base tecnológica alineada con futuras exigencias regulatorias.

Este movimiento se produce, además, en un contexto clave para el aeropuerto londinense. Heathrow se encuentra en proceso de solicitud para la construcción de una tercera pista, un proyecto que requerirá demostrar no solo capacidad adicional, sino también eficiencia, resiliencia y modernización integral de sus infraestructuras críticas .

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