Boeing está a punto de obtener la aprobación del rediseño del sistema antihielo de motores del 737 y despejar el camino para el despegue del MAX 7 y MAX 10

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Boeing se encuentra en las etapas definitivas para obtener la homologación regulatoria de una modificación técnica clave en el sistema antihielo de los motores de la familia de aeronaves 737 MAX. Este rediseño aborda de forma directa el riesgo de sobrecalentamiento y posibles fallas de motor, anomalías que se posicionaron como la barrera principal para la certificación regulatoria de los modelos 737 MAX 7 y 737 MAX 10.

De acuerdo con datos de la firma de análisis de aviación Cirium, Boeing ya ha ensamblado aproximadamente 30 unidades del MAX 7 y 9 unidades del MAX 10 que se encuentran en almacenamiento a la espera de sus entregas oficiales. La relevancia comercial de la variante de mayor capacidad es incuestionable: el MAX 10 representa al menos el 28% de la cartera total de pedidos pendientes por entregar de la familia 737 MAX.

Avances rigurosos en los programas de vuelo de prueba

El desarrollo de la campaña de certificación de la variante de fuselaje estrecho ha tomado un impulso crítico. El 737 MAX 10 ya ha completado el 98% de sus vuelos de prueba de certificación regulatoria.

«Nos restan únicamente dos pruebas de vuelo para concluir el proceso, lo cual estimamos finalizar muy pronto», declaró Chris Payne, vicepresidente y gerente general de los programas de desarrollo del 737 MAX de Boeing.

Por su parte, la Administración Federal de Aviación (FAA) indicó en el mes de mayo que proyecta certificar la variante menor, el 737 MAX 7, durante este periodo estival. La aerolínea estadounidense Southwest Airlines figura como el principal cliente y operador de lanzamiento para dicha variante.

Boeing registra su mayor volumen de entregas en un primer semestre desde 2018: 314 aeronaves

Años de retraso y ventajas competitivas cedidas

Las demoras acumuladas en las certificaciones del MAX 7 y MAX 10 se traducen en años de retraso para el cronograma original de Boeing. Esta parálisis comercial ha permitido que su rival europeo, Airbus, consolide y expanda notablemente su ventaja de mercado en el estratégico segmento de aviones de pasillo único.

Boeing ha tenido que hacer frente a un proceso de certificación considerablemente más exhaustivo y estricto. Esta fiscalización responde tanto a las consecuencias de los dos accidentes fatales del MAX 8 ocurridos en 2018 y 2019, como al incremento de la supervisión de sus sistemas de producción y control de calidad tras el incidente de enero de 2024, en el cual una aeronave MAX 9 de Alaska Airlines sufrió el desprendimiento en pleno vuelo de un panel.

Beneficios técnicos de la solución y estrategia de retrofit

El problema original del sistema antihielo fue detectado en 2021. En ese momento, los entes reguladores permitieron que las variantes operativas del avión —el MAX 8, el MAX 8-200 y el MAX 9— continuaran prestando servicio comercial bajo pautas operacionales específicas, permitiendo al fabricante mantener sus líneas de montaje activas pero suspendiendo la certificación de las nuevas variantes.

El rediseño propuesto por los ingenieros de Boeing arroja resultados óptimos que superan la mera corrección del riesgo térmico. Según detalló Mike Sinnett, vicepresidente senior de estrategia de producto, desarrollo de producto y programas de desarrollo de Boeing, las evaluaciones de ingeniería en la planta de pruebas de GE Aerospace en el estado de Ohio arrojaron que la actualización técnica disminuye adicionalmente las emisiones de ruido del motor y mitiga el fenómeno de vibración de los álabes del ventilador.

Cabe recordar que el motor LEAP-1B utilizado por la familia 737 MAX es una planta motriz desarrollada y fabricada por CFM International, el consorcio conjunto integrado por GE Aerospace y la compañía francesa Safran.

Logística y plan de implementación en la flota activa

Para la flota que actualmente se encuentra en servicio activo, Boeing ha determinado los siguientes parámetros operacionales para la integración de la mejora técnica:

  • Tiempo de intervención principal: La mayor parte de la sustitución física del sistema de motor puede ejecutarse en el lapso de un turno de mantenimiento regular.
  • Complejidad del cableado: El proceso requiere la instalación de un cableado nuevo que reviste un carácter de intervención más invasivo dentro de la estructura motriz.
  • Estrategia de reducción de costos: La compañía coordina estrechamente con los organismos reguladores un calendario flexible. El objetivo es que las aerolíneas ejecuten este retrofit durante las estancias programadas de las aeronaves para revisiones de mantenimiento pesado, evitando interrupciones en el servicio diario y sobrecostos operativos.

Modernización del sistema de alerta de cabina

Adicionalmente, el 737 MAX 10 incorporará un sistema de alerta para la tripulación de vuelo totalmente actualizado, denominado oficialmente como sistema de ángulo de ataque mejorado.

Esta adición responde de forma directa a las exigencias de seguridad y mandatos legislativos dictados por el Congreso de los Estados Unidos. El marco legislativo se endureció sustancialmente tras los dos siniestros que cobraron la vida de 346 personas y derivaron en la puesta en tierra de toda la flota de este modelo por un lapso de 20 meses, medida iniciada a principios de 2019.

Bill Quashnock, piloto jefe adjunto del programa 737 de Boeing, apuntó que la finalidad de esta mejora es simplificar las advertencias en la cabina ante eventuales fallas de los sensores de ángulo de ataque, evitando saturar a las tripulaciones con un volumen excesivo de alarmas y datos complejos, un factor que resultó determinante en los accidentes de Indonesia y Etiopía. Todas las aeronaves 737 MAX que se encuentran operando actualmente deberán ser actualizadas con este nuevo sistema dentro de un plazo límite de dos años una vez que reciba la aprobación regulatoria formal.

Progreso paralelo en el programa Boeing 777-9

En el segmento de fuselaje ancho, Boeing avanza también en la campaña de certificación de su próximo modelo de largo alcance, el 777-9. El programa ha superado ya el 50% de sus vuelos de prueba enfocados en la certificación oficial.

De acuerdo con Terry Beezhold, vicepresidente y gerente general del programa 777-9, el cronograma de la compañía se mantiene «en curso» para iniciar las primeras entregas comerciales de esta variante de cabina ancha durante el transcurso del próximo año. El fabricante aún tiene por delante la superación de fases regulatorias de gran envergadura, entre las que destaca la obtención de la aprobación para realizar vuelos de larga distancia bajo restricciones de aeropuertos alternos limitados (operaciones ETOPS).

La resolución del problema del sistema antihielo representa un paso crucial para el futuro comercial inmediato de Boeing. No solo permitirá reactivar las entregas de docenas de aeronaves construidas y listas para operar, sino que dotará al fabricante de las herramientas necesarias para reanudar la competencia frente a Airbus en el competitivo sector de fuselaje estrecho, mientras asienta los cimientos de la seguridad en sus operaciones globales.

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